martes, 26 de agosto de 2014

LAS CIUDADES MAS IGUALITARIAS SON MAS RICAS

Durante las ultimas tres décadas, casi todos los que importaban en el mundo del urbanismo han estado de acuerdo en que en que redistribuir las ciudades, aumentando las ayudas y las mejoras a los barrios mas pobres a costa de los barrios ricos era perjudicial para el crecimiento económico y urbano de nuestras ciudades.

No obstante muchos progresistas lo consideraban un sacrifico que valía la pena , de manera que valía la pena pagar un cierto precio en forma de PIB mas bajo si esto ayudaba a mejorar la vida de los ciudadanos mas necesitados. Los conservadores esto lo tenían y lo tienen mas claro la mejor manera de mejorar el crecimiento del bienestar de las ciudades es que la marea les llegue a todos, no hace falta ningún incentivo a la redistribución urbana, ni económica.

Pero ahora todos tenemos mas pruebas, respaldadas por estudios e instituciones que respaldan un nuevo punto de vista, no hay ninguna compensación entre igualdad e ineficiencia.. Es cierto que las economías de mercado necesitan una cierta desigualdad para funcionar. Pero hoy  la desigualdad de nuestras ciudades y territorios se ha vuelto tan extrema o mejor va aumentando a tal calibre que esta causando un gran daño a nuestras ciudades y al bienestar de las mismas. Por lo que podemos afirmar, sin error a equivocarnos. que la redistribución en lugar de reducir  aumenta las tasas sanas de los crecimientos urbanos. Esto no es ninguna ilusión o fantasía , la desigualdad constituye un lastre para ese crecimiento sano que la ciudad necesita y para mejorar la buena economía.. A estas alturas no hay motivo para creer, mas bien al contrario  que confortar al los acomodados y afligir  a los afligidos  sea bueno para el orden adecuado de nuestras ciudades.

Tenemos datos para poder afirmar con seguridad que niveles altos de desigualdad social, económica y urbana se relacionan no con un crecimiento del bienestar más rápido  sino mas lento, especulativo y confuso, mientras niveles bajos de desigualdad se relacionan con crecimiento mas elevados y duraderos.

Las desigualdades urbanas privan a muchas personas y empresas de la oportunidad de sacarles el máximo partido a sus posibilidades. La injusticia no solo es ineficaz sino que es cara, se traduce en desaprovechamiento de los recursos urbanos. Podemos enriquecer nuestras ciudades reduciendo ese desaprovechamiento de los recursos que no solo son  económicos y urbanos sino también de gestión de nuestras administraciones..


¿Lograra esta visión de la desigualdad cambiar nuestro debate urbanístico? Así debería ser. Si nuestras ciudades son más justas  y están mejor gestionadas serán mas ricas. Adiós a la riqueza de arriba a abajo, digamos hola a la filtración de la riqueza de abajo a arriba.

miércoles, 13 de agosto de 2014

LA CIUDAD ES NUESTRO GRAN “BIEN COMÚN”

Nos está ocurriendo que vamos tan acelerados en todo que nos es difícil tomarnos tiempo para reflexionar sobre la ciudad o sobre cualquier cosa, escuchar a los demás, reconocerlos o simplemente contrastar opiniones,  antes de tomar decisiones.

Estamos repletos de reglas, principios, unos técnicos, otros jurídicos y otros incluso éticos y nos ocurre muy a menudo que no somos capaces de cumplirlos, nos falta coherencia, sentido del bien común.. Por eso yo abogo mas que por el exceso de reglas por  virtudes, porque el problema muchas veces esta en las personas no en la falta de discursos.

Los límites se nos han quedado imprecisos, es difícil decir el limite está aquí, depende de los casos.  Pero hay que poner límites y los límites están en el sentido común. Lo común no es una entelequia sino lo que nos pertenece a todos, la ciudad. En épocas de bienestar o de bonanza la indiferencia y la apatía hacia “lo común” es muy habitual. Pero la crisis pone de manifiesto muchas miserias, mucha desigualdad y esto ha llevado a la gente a unirse. Ha sido el rasgo mas positivo de la crisis la proliferación de movimientos sociales, ¿se perderán si superamos la crisis?.

Actualmente hay mucha desorientación, pero si algo esta claro es que hay que luchar por la igualdad. Desde los años ochenta viene creciendo la desigualdad y con la crisis esto ha sido terrible .Los ricos son cada vez menos y mas ricos, y el resto cada vez se empobrece mas .A duras penas estamos manteniendo un modelos social y urbano de bienestar, defendido por la izquierda. Pero una vez conseguido hay que sostenerlo y a veces no sabemos como hacerlo. Tenemos que tener valentía para aprender a sostener y hacer eficiente esta ciudad del bienestar. Determinando que es lo imprescindible y que no.


La ciudad es nuestro gran “bien común” y este bien común hay que defenderlo corrigiendo los despropósitos del capitalismo e ir hacia una mayor cooperación. No todos los beneficios de las empresas tienen que revertir en el interés de ellas, sino que hay pensar en el bien de todos  y establecerlo por ley.

lunes, 11 de agosto de 2014

REFLEXIONES EN TORNO A LOS ARQUTECTOS ANNE LACATON Y PHILIPPE VASSAL

 Ya es hora que nos demos cuenta que lo lógico de las ciudades es repararlas. Los urbanistas y los profesionales de las ciudades no podemos comenzar siempre de cero: nada existe, nadie vive. Porque hay mucho hecho y hay mucha gente habitando. Tenemos que poner atención y encontrar los valores que encierran los lugares y siempre los hay. Las ciudades están siempre llenos de recursos, que irresponsable y soberbio es desecharlos. La suma es lo que nos integra a todos, lo que nos hace trabar con las distintas capas que envuelven los lugares. Nunca hay que demoler, siempre añadir.

Nos falta humildad, valorar lo que existe antes de que lleguemos. Pensar que hacemos con lo que existe, no es solo una cuestión de valor artístico, sino también de valor cívico, material y social.

Debemos aprender a observar lo que existe y quienes existen. No se trata de respetar acríticamente, sino de no dar por hecho que la demolición previa es lo único posible e inevitable. La intervención urbana no radica en hacer tabla rasa sobre lo existente, materia y seres vivos, el objetivo es arraigar las nuevas intervenciones. No es una visión conservadora sino una arquitectura  responsable y sostenible.

Los urbanistas no pueden seguir siendo unos agresores, deben integrar y dialogar, sumar, eso relaja la ciudad y mejora la vida de los ciudadanos que es de lo que  se trata. La suma parte de lo que hay y busca añadir, esto nunca produce frustración en nadie ni en los urbanistas si en los usuarios. Se puede ser ambicioso y también generoso y amable.

La desigualdad y los guetos es uno de los grandes problemas de las ciudades del siglo XXI, mezclar a la gente, hacer ciudadanos mas libres, nunca segregar. La arrogancia ha sido la seña de identidad de una modernidad maleada, de esa  modernidad que no ha sido otra cosa que repetición acrítica. Los ideales modernos eran ambiciosos, pero humildes. Exigían esfuerzo al arquitecto y al usuario, pero ofrecían mejoras para todos. El problema llegó cuando se mantuvo la forma desnuda, la forma por la forma y se eliminaron las aportaciones, los espacios abiertos, los deseos de los ciudadanos. La codicia y el lucro lo diluyeron todo. Debemos de recuperar esa ambición de mejora de los principios de la modernidad.

Debemos alejarnos de lo superfluo, de lo innecesario. La homogenización de la moda es peligrosa. Debemos entender porqué hacemos las cosas. Los resultados se tiene  que poder explicar  y tiene que descubrir sus intenciones. La arquitectura se ha quedado en pura apariencia, cuando debía ser el resultado de pensar. Si las ideas son buenas la arquitectura será buena.


Hacer ciudad hoy es ir mas allá de los, planos y de los planes. Para construir ciudad no basta saber diseñar, hace falta solucionar otros muchos asuntos. Sino los solucionas, da igual que diseñes bien  o mal, que seas mas o menos creativo. Es fundamental saber que es lo importante, abandonar el delirio y no solo el delirio formal sino también el delirio intelectual  y presupuestario.

CIUDAD CUANTICA I

Esto es una introducción a la “ciudad cuantica”, pero no te asustes, la presento porque es impotnate que empecemos aceptar el concepto de que las formas de pensar de los ciudadanos, de los observadores de la ciudad, la mente subjetiva de la ciudad tiene un efecto importante sobre la materia urbana, sobre el mundo urbano, y por tanto sobre nuestros objetivos. Si consideras esta idea, aunque solo sea un instante, empezaras a centrarte y a poner tu atención en lo que quieren los ciudadanos, en lugar de en lo que no quieren, pondras tu atención y por tanto tu energia en lo que quieren los observadores que será tambien lo que tu quieres.Porque allí donde pongas tu atención pondras tu energia y afectaras al mundo material urbano, que por cierto está hecho en su mayor parte de energia. Los pensamientos crean la ciudad. Si dejamos que el mundo urbano exterior que vemos controle lo que pensamos, este creara unos circuitos en tu cerebro que te haran pensar como todo lo que conoces de antemano.Crearas mas de lo mismo y seguramente peor.Así que para cambiar hay que ir mas allá de la materia fisica urbana, mas allá del entorno, mas allá de esos pensamintos memorizados, en muchos casos erroneos o inutiles que funcionan como progrmas informaticos instalados en tu subconsciente. En elpasado los urbanistas al igual que los fisicos dividieron el mundo urbano y no urbano en materia y pensamiento y mas tarde en materia y energia.Cada uno de estos pares se consideraba distinto el uno del otro ¡ pero no lo son¡. Esta dualidad normalmente conformó una visión de la ciudad básicamente predetrminada por diversas razones según la epoca hitórica en que estuvieramos. Podiamos hacer muy poco para cambiar las cosas con nuestras acciones, salvo algunas experiencias minoritarias en donde estas dualidades desaparecieron y menos aún cambiar las cosas con nuestro pensamiento. Conectar el mundo fisico formal exterior y observable de las ciudades con el mundo interior de cómo piensan, observan, sienten y viven los habitantes siempre ha sido un gran reto paras los urbanistas.Muchos coincidiriamos en que el mundo matreial-formal de la ciudad crea consecuencias que nos afectan mentalmente, no obstante muchos dudariamos de que la mente pueda producir cualquier cambio fisico que afecte los aspectos solidos de nuestras ciudades. Mente y materia parecen dos cosas distintas a no ser que cambiemos nuestra comprensión de cómo ambos coexisten. Este cambio ya se ha producido y para ver de donde surgio no es necesario retroceder demasiado en el tiempo. Desde la epoca que los histiadores consideran como los tiempos modernos, la humanidad ha creido que la naturaleza del universo y la ciudad como imagen suya era ordenada y por lo tanto previsible y explicable de forma metodica y repetitiva.(continua)

lunes, 7 de octubre de 2013

EL ESPERANZADOR PROTAGONISMO DE LA SOCIEDAD CIVIL EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD.

Cuando yo estudiaba la carrera se deba por sentado que quien deseaba trabajar para mejorar las ciudades y la planificación urbana debía ingresar en la Administración. Parafraseando a Adela Cortina podemos decir que existía aquella idea  hegeliana  de que la Administración se preocupa de los intereses comunes,  mientras que la sociedad  civil es el reino de los intereses particulares, el ámbito del egoísmo sin remedio. A fines de los setenta esta división del trabajo empezó a tambalearse y en nuestros días  estamos confusos y carece de sentido esta división tan tajante. Lo cierto es que hoy día una parte de la sociedad civil  asume un esperanzador protagonismo en la construcción de la ciudad.

Tal vez esto ocurre porque la Administración  ha perdido fuelle a la hora de lanzar propuestas atractivas, tal vez porque la economía ha creado un mundo inestable, tal vez porque la mala gestión  ha socavado la credibilidad de la Administración, lo cierto, es que desde distintos sectores de la ciudad, una parte de la sociedad civil  viene movilizándose en los medios de comunicación, en las redes, en las calles, poniendo sobre el tapete, criticas y propuestas realizables y necesarias.

No es verdad que falten buenos técnicos y urbanistas  en la esfera de lo público, como plantean algunos agoreros de la destrucción de lo público. Lo que ocurre mas bien, es que se ha democratizado el análisis y la resolución de los conflictos urbanos, a la vez que se han creado foros y círculos de opinión que elaboran cuidados informes sobre problemas candentes y los transmiten a través de todos los medios a su alcance. Hoy día una parte de nuestra sociedad civil es vibrante, está en ebullición y para bien, es capaz de trasnochar esa idea  de que la Administración  es la única que se ocupa de los intereses universales  mientras que la sociedad civil se refugia en sus egoísmos particulares.

Si es verdad, como dicen los defensores de la mente extendida que nuestra mente no se encierra en los limites del cuerpo, sino que también esta compuesta por los datos y las personas del entorno, cada vez mas global,   habrá que escuchar a quienes ya están hablando, generando una inteligencia colectiva, capaz de descubrir mundos ignotos.

Necesitamos que exista mas conversación y dialogo, para ayudarnos a salir del marasmo en que estamos y crear una ciudad mas justa. Otra ciudad es no solo posible, sino también necesaria, por que la que tenemos no esta a la altura de las circunstancias, ni de sus habitantes. Y si lo que es necesario, es posible, tiene que hacerse real  y para lograrlo es indispensable que la sociedad civil ejerza la responsabilidad que le corresponde.

viernes, 4 de octubre de 2013

POR UNA CIUDAD LAICA.

Ya hemos comentado otras veces como la “ciudad laica” significa respetar el pluralismo: la ciudad de ciudades, abandonar el modelo piramidal. Necesitamos reivindicar como eje vertebrador de la ciudad actual el espacio laico, la tolerancia activa, cada parte de la ciudad tiene que decir, puede decir y dice en el todo, el modelo global o es cooperativo o no será. El espacio laico cooperativo es la contrapartida a esa ciudad híbrida que hemos comentado en otros posts. Porque en el espacio laico no se absolutizan los valores, ni las formas, ni los proyectos, no se sacralizan las ideas, no se imponen los conceptos por los mercaderes. El espacio laico es poco propicio para el fanatismo y la apropiación de la calle de  manera monopolística, sea esta comercial, consumista, deportiva o religiosa. Somos unos ciudadanos que ya hemos hecho el duelo por la muerte de Dios, aunque algunas ciudades se empeñen en estar todo el año celebrando el duelo como espectáculo de masas y de consumo.

Nuestras ciudades son hoy bastante relativistas, aunque esto ha llevado a mucha gente a un cierto repliegue “retro”, una vuelta a las tribus y a la ignorancia, un excesivo miedo a la complejidad, a la incertidumbre, a la intemperie de las sociedades pluralistas.

Solo en una ciudad completamente secularizada puede brotar  espontáneamente un urbanismo nuevo. La idea es que la ciudad que  alcanza realmente la libertad secular, surge en ella espontáneamente la “vuelta al origen”, la razón profunda de la ciudadanía, de la ciudad, que no se defiende de la naturaleza, que no rechaza nada, que colabora y coopera con la naturaleza y el territorio como una parte del TODO. La “mística “ urbana, sin ropajes religiosos. Ya se que hay personas muy respetables que en cuanto escuchan palabras como “mística” echan a correr. Todo se debe a un malentendido, a la cantidad de charlatanes que hay en esto del urbanismo. Pero yo me refiero a lo que uno siente cuando observa y escucha la ciudad, cuando conecta con ella, cuando encuentras su capacidad de vivir, de volcarse en algo que a uno le importa mas que sí mismo, de sentir la ciudad como una prolongación del TODO.

La vuelta al origen es lucidez, sentido de lo real, no es un arrebato de irracionalidad o un estado alterado de conciencia, es la culminación de la “razón critica”.


Digo que una ciudad secularizada y laica es ya la única que puede brotar, sin estorbos, la única que puede poner sobre la mesa un urbanismo nuevo, la única que puede conectar con el origen, con esa mística urbana presidida por la libertad de conciencia, donde cada cual puede adoptar la concepción de la ciudad que mejor se le acomode. De esta libertad interior, brota la “ciudad intima”, espontáneamente, hija de la misma hondura de la experiencia de lo real , sin necesidad de comulgar con ruedas de molino.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL SOHO SOLO SERÁ SI LO PROTAGONIZAN SUS HABITANTES

El SOHO solo será lo que debe ser, un barrio vivo a cualquier hora del día, si sus habitantes lo hacen suyo, si se mueven por él con protagonismo; si emprenden con creatividad; si sus vidas se prolongan en sus calles, y se mestizan con turistas, trabajadores, artistas, punkies, tiendas, carteles, objetos; si sus sentimientos nos seducen al resto de los habitantes de la ciudad, solo en ese caso florecerá ese “barrio especial” que todos deseamos..

El SOHO no es un ente institucional, ni siquiera la prolongación de ninguna institución, hasta puede que no se lleve bien con ellas y esté mal visto que las instituciones paseen por su calles como tales.  No está mal que las instituciones colaboren, pero en aquello que protagonizan sus habitantes, en aquello que ellos quieren ser.. Es un acierto, no cabe duda, las propuestas de peatonalización de algunas calles y el cuidado y creativo diseño realizado; las inversiones que se están llevando a cabo, permiten entrever que es posible el nacimiento de “otra ciudad”, de otro barrio. Si los planes no se tuercen, el impacto se irá intensificando con nuevos proyectos, pero el SOHO aspira a honrar la capacidad creativa  de los seres humanos, a llenar sus arterias  de vida propia y diferente, a pensar que el arte, la música y la creatividad y el talento forman parte de esta ciudad.

Málaga necesita algo así, no cabe duda. Nos hemos creído que esto es posible, que el mercado sea calle, que lo “vintage” se mezcle en la escena urbana con lo gótico y lo moderno, que la música se refleje en las noches, que la gente entienda que el SOHO puede ser y ha empezado a ser un bien muy potente.

Todo no tiene que ser perfecto, ni todo bueno, pero todo tiene que estar vivo, atractivo, creíble, de tal modo puedas adquirir experiencias y hacer lo que quieras sin que nadie te juzgue. De norte a sur y de este a oeste, el SOHO debe respirar algo especial, mestizarlo todo, generar una eclosión de ideas y maneras de vivir, emprender y comerciar de maneras distintas, donde gentes con opiniones diferentes y abiertas de mente pasen por sus calles.


Nada de esto podrá ser si sus habitantes no se lo creen, si no lo hacen suyo, y lo protagonizan, como ocurre en todas las ciudades de verdad, pero en este caso debe ser “mas de verdad”, porque queremos que sea un SOHO, por tanto no nos equivoquemos, el SOHO solo será si lo hacen suyo y lo impulsan sus habitantes, sin ellos no tendremos SOHO por muy bonito que todo quede. Tendremos un escenario urbano vacío más.

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA ERA DEL HIBRIDISMO URBANO (II)

Hubo un tiempo en que las palabras que llenaban la actividad urbanística estaban vivas. El verbo urbano era carne. La palabra urbanística era sagrada, y quienes conocían el secreto de las mismas tenían el poder.

Hoy todos es distinto. Políticos y urbanistas se desgañitan casi en vano. Las palabras ya no valen gran cosa. La secularización tiene su coste. Se olvidaron los grandes temas centrales y primordiales. Publicamos miles de artículos, leyes, conferencias y libros inútiles. Todo es inflación y devaluación. Como consecuencia nadie se fía del urbanismo, nuestra confianza con el urbanismo está devaluada, es meramente funcional, de ahí que necesitemos cada vez mas contratos, convenios, registros, aparato legal, instituciones....etc.

Nuestra época además de híbrida es escéptica. Acontecimientos minúsculos, inesperados o extraños provocan efectos impredecibles y se inscriben en la lógica de la complejidad. Estamos comprendiendo que ya no tenemos ni buenas ni malas propuestas o proyectos absolutos, sino diferentes articulaciones de los elementos urbanos que componen los sistemas urbanos finitos. De manera que nos da la impresión de que una ciudad es tanto más fértil y compleja cuanto más antagonismos albergue.

Resulta obvio en este contexto que todos los fundamentalismos que emergen, esa forma de entender la ciencia urbana de manera absoluta  y rígida, son intentos simplistas de atajar  ese trasfondo en que se están convirtiendo nuestras ciudades: hibridismo y fluidez. Esta inseguridad que nos produce esta situación  es utilizada por algunos movimientos para socavar la racionalidad democrática de nuestras ciudades, substituyendo el dialogo y la participación o la colaboración del ciudadano por la exhibición de gesto mediático o profesional demagógico..


Lo cierto es que para sobrevivir a esta provisionalidad, complejidad e incertidumbre se requiere unas reservas de “libertad inteligente” que no todas las ciudades poseen. Esta situación nos lleva a que es conveniente cada vez mas que distingamos entre “ciudad pública”, “ciudad privada” y “ciudad intima”. Algunas ciudades tienen “ciudad pública”, todas tienen “ciudad privada”, pero muy pocas tienen “ciudad intima”. La compensación a este hibridismo urbano  solo puede proceder de la “ciudad intima”. Uno puede tener, desde ahí, confianza en la realidad urbana sin necesidad de tener un urbanismo dogmático e impuesto. Uno puede abandonarse al gozo de la libertad, a tomar de aquí y de allá, a volver al origen y construir el presente, al fin y al acabo esta ha sido una de las conquistas fundamentales de la modernidad: el derecho de cada ciudad a ser cada cual. Un derecho que pocas ejercen.

LA ERA URBANA DEL HIBRIDISMO (I)

Se me antojan cada vez mas bizantinas las grandes disquisiciones sobre conceptos urbanos absolutos, a lo mejor es porque soy economista y estoy acostumbrado a convivir con lo relativo. Lo cierto es que hoy día nuestras ciudades pertenecen a la era de la fluidez y el hibridismo. Los actos urbanos son cada vez mas relativos y provisionales. Los territorios urbanísticos son interdisciplinarios. El mismo urbanismo es urbanismo aplicado y casuística. Hablar de ciudades híbridas es hablar de ciudades con identidades múltiples, a modo de un collage de mestizaje cultural. Todo es una mezcla poco consistente de proyectos y actitudes urbanas dispersas. De esta gran matriz urbana se pueden extraes múltiples combinaciones, caben todas las combinaciones imaginables , también las inimaginables, para acierto o desgracia.

En esta ciudad híbrida todo se interconecta, en algunos casos es posible que podamos hablar de causalidad, pero esta ya nunca será lineal sino inscrita en redes complejas. Todo es colectivo, interdependiente, relaciones improbables, fenómenos generalizados de ecología no lineal.

En las ciudades híbridas todo incide sobre todo, incluso puede ocurrir que no incida. Los caminos que conducen a los distintos espacios urbanos o a las distintas soluciones son múltiples. Estamos atraídos por este sincretismo escéptico  en el que todo se puede cruzar, combinar y conectar. Estamos en una época de hibridismo, al que solo podemos aportar o desear que sea lúcida, justa e igualitaria.


Los grandes reatos urbanos se disgregan , el pluralismo es el trasfondo de nuestro tiempo, y pluralismo en términos urbanos significa espacio laico. Lo que deseamos es que este espacio laico no sea indigente mental, ni degradación o dispersión perezosa, ni pensamiento errático, ni frases hechas repetitivas, ni espacios urbanos yermos sostenidos sobre palabras demasiadas usadas.

lunes, 10 de junio de 2013

DE LA PLAZA TAKSIM A LOS BAÑOS DEL CARMEN.:EL PATRIMONIO PÚBLICO DE LAS CIUDADES ES DE SUS HABITANTES

Las ciudades tienen sus símbolos, sus espacios, plazas, parques, edificios y lugares propios que son de todos. Hasta ahora en el mejor de los casos los ciudadanos adoraban estos símbolos o consideraban su belleza o su identificación como hecho conformador de la ciudad, pero en ningún caso los hacían suyo, así como igualmente entendían que las ciudades no les correspondían. Pero los tiempos están cambiando en muchas cosas, los símbolos, el patrimonio público no es propiedad del poder, por muy electo que sea, es de los ciudadanos y a ellos les corresponde. Están los poderes muy acostumbrados hacer y deshacer lo que quiere con el patrimonio público. Ello les permite generar cualquier “pelotazo” urbanístico y económico. Los impertinentes burócratas y los autoritarios gobernadores  siempre hacen caso omiso del vecindario.

Pero en los últimos tiempos esto empieza a cambiar, así la plaza del Sol en Madrid, o la plaza de Tahrir en el Cairo o la plaza Taksim en Estambul o la plaza de Tiananmen (plaza de la Puerta de la Paz Celestial) en Pekín, se van convirtiendo no solo en un símbolo, sino también en la expresión de la participación del hecho urbano, no son un mero diseño urbanístico sino el reconocimiento social de un nuevo orden en la ciudad.

Debajo de cada piedra de estas plazas y otras muchas hay historias, razón de ser y el ser mismo de sus habitantes, evocaciones de recuerdos, que hacen suyas, de sus habitantes a estos espacios urbanos.

El plan de reformas, de la alcaldía del distrito de Beyoglu en Estambul, de la plaza Taksim, de construir un centro cultural y y comercial con la apariencia  del antiguo cuartel de artillería  de Topcu, en el solar que ocupa el parque de Gezi no ha hecho otra cosa que romper el muro de silencio y el miedo a hablar en Turquía.

Están los poderes tan acostumbrados a hacer lo que desean con el patrimonio público, investidos de una supuesta legalidad, como si fuera de ellos, que no entienden que los habitantes se lacen a la calle a defender lo que es suyo, y no de los gobernantes y burócratas. Todos los procesos de corrupción están asentados en la manipulación y privatización del patrimonio de los ciudadanos. Dejemos el patrimonio público tranquilo, su eliminación significa  una actitud insensible y autoritaria respecto de aquello que es compartido por todos.