miércoles, 20 de enero de 2021

RESILIENCIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS. escrito por Joaquín Seguí García


RESILIENCIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

 

 Cuando los psicólogos, los lideres de opinión o algunos políticos nos hablan de que debemos afrontar la crisis del coronavirus con resiliencia, no se refieren a que debemos tratar de superar este momento para poder volver a la normalidad como si no hubiera pasado nada.

Ser resilientes en tiempos de coronavirus se refiere más de bien a cultivar de manera consciente, como individuos y como sociedad esa intención de trascender, de transformar y de crecer en la adversidad.

Ser resilientes en tiempos de coronavirus se refiere a sacar partido a esta situación en el sentido más profundo y espiritual, a no quedarnos en el “resistiré” sino a indagar, ir un poco más allá y darnos cuenta de qué oportunidades de cambio y transformación nos está señalando esta crisis. Y por supuesto, no quedarnos en la esfera del pensar, sino pasar cuanto antes al actuarPorque sin acción no hay resiliencia.

Resiliencia:

La definición de la resiliencia no puede ser más sencilla: es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma. No puede haber una definición más simple. Lo complicado es descubrir qué condiciones la permiten, es decir, la sensación de seguridad, la recuperación, las relaciones y la cultura. Hay que unir todo esto para responder a esa pregunta.

 ¿Cuáles son las características de una persona resiliente?

 Depende de la manera en que se construye la personalidad. Si alguien, desde el nacimiento ha recibido improntas biológicas que lo fortalezcan, se desarrollará, y, si le ocurre una desgracia, sabrá enfrentarse mejor a ella. Ahí hablaríamos de resistencia. Si alguien está traumatizado, y, después de la desgracia, es capaz de iniciar un nuevo desarrollo, entonces hablamos de resiliencia. Es decir, depende un poco de la persona y mucho de su entorno: de su entorno antes del trauma y de su entorno después del trauma.

 



Si no hemos adquirido la resiliencia en la infancia, ¿todavía podemos aprenderla en la edad adulta?

 La resiliencia está en marcha toda la vida, pero los primeros años son muy importantes. Es como una partida de ajedrez. Los primeros movimientos son muy importantes, pero, mientras la partida no haya terminado, siguen quedando buenos movimientos. La resiliencia no es la misma cuando somos niños, antes de hablar, cuando somos niños y sabemos hablar, cuando somos adolescentes o cuando somos personas adultas. Los casos que accionan la resiliencia no serán los mismos. Pero mientras hay vida nos quedan movimientos buenos que hacer.

 ¿Que se debería realizar para desarrollar la resiliencia una vez adulto?

 Lo más importante es que no se queden solos. Cuando sufrimos un trauma, estamos tan tristes que nos hacemos un ovillo, apretamos los dientes y nos aislamos, y esto solo agrava, ya que el recuerdo de la herida se refuerza más y más… Solo pensamos en eso y agravamos el sufrimiento. Así que, el primer consejo sería luchar contra uno mismo si nos apetece aislarnos y, sobre todo, hay que hablar o quedar con gente con la que tengamos confianza. Puede ser la mujer, el marido, la madre, un amigo, un cura, un monitor de deporte… Alguien con quien tengamos confianza. Y no tenemos por qué empezar a hablar de inmediato, primero tenemos que sentirnos seguros, como los niños, y luego, cuando nos sentimos seguros, podemos reflexionar y podemos empezar a hablar.

 7 características de las personas resilientes

 Los principales hábitos que caracterizan a las personas resilientes:

Buena autoestima. Los beneficios que nos aporta tener una buena y sana autoestima.

Empatía. Poder entender al otro, ser capaz de ponerte en su lugar y ver las cosas desde su punto de vista.

Optimismo y sentido del humor. La risa y el optimismo es muy importante, ser capaz de reirse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. LA risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimista.

Sociabilidad. Son personas sociables que se esfuerzan por abrirse y no encerrarse en sí mismas, de esta manera nutren su vida con lazos afectivos de colaboración y de afecto.

Flexibilidad. Son personas flexibles, no rígidas y que se amoldan y se pueden adaptar a los cambios inesperados con cierta facilidad.

Creatividad. Son creativas, cuando llega a su vida un evento negativo inesperado y dramático, ellos tienen la capacidad de mirar hacia dentro, de esta forma, se refugian en su mundo interior que suele ser muy rico de conocimientos.

Buena gestión emocional. Capaz de manejar sus pensamientos y sus emociones de forma correcta, de esta manera consiguen no dejarse llevar por esos pensamientos negativos e irracionales que no tienen ninguna función adaptativa y que sólo consiguen desestabilizar.

 Resiliencia en tiempos de coronavirus

 Cuando los psicólogos, los lideres de opinión o algunos políticos nos hablan de que debemos afrontar la crisis del coronavirus con resiliencia, no se refieren a que debemos tratar de superar este momento para poder volver a la normalidad como si no hubiera pasado nada.

Ser resilientes en tiempos de coronavirus se refiere más de bien a cultivar de manera consciente, como individuos y como sociedad esa intención de trascender, de transformar y de crecer en la adversidad.

Ser resilientes en tiempos de coronavirus se refiere a sacar partido a esta situación en el sentido más profundo y espiritual, a no quedarnos en el “resistiré” sino a indagar, ir un poco más allá y darnos cuenta de qué oportunidades de cambio y transformación nos está señalando esta crisis. Y por supuesto, no quedarnos en la esfera del pensar, sino pasar cuanto antes al actuar. Porque sin acción no hay resiliencia.

 




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