lunes, 7 de octubre de 2013

EL ESPERANZADOR PROTAGONISMO DE LA SOCIEDAD CIVIL EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD.

Cuando yo estudiaba la carrera se deba por sentado que quien deseaba trabajar para mejorar las ciudades y la planificación urbana debía ingresar en la Administración. Parafraseando a Adela Cortina podemos decir que existía aquella idea  hegeliana  de que la Administración se preocupa de los intereses comunes,  mientras que la sociedad  civil es el reino de los intereses particulares, el ámbito del egoísmo sin remedio. A fines de los setenta esta división del trabajo empezó a tambalearse y en nuestros días  estamos confusos y carece de sentido esta división tan tajante. Lo cierto es que hoy día una parte de la sociedad civil  asume un esperanzador protagonismo en la construcción de la ciudad.

Tal vez esto ocurre porque la Administración  ha perdido fuelle a la hora de lanzar propuestas atractivas, tal vez porque la economía ha creado un mundo inestable, tal vez porque la mala gestión  ha socavado la credibilidad de la Administración, lo cierto, es que desde distintos sectores de la ciudad, una parte de la sociedad civil  viene movilizándose en los medios de comunicación, en las redes, en las calles, poniendo sobre el tapete, criticas y propuestas realizables y necesarias.

No es verdad que falten buenos técnicos y urbanistas  en la esfera de lo público, como plantean algunos agoreros de la destrucción de lo público. Lo que ocurre mas bien, es que se ha democratizado el análisis y la resolución de los conflictos urbanos, a la vez que se han creado foros y círculos de opinión que elaboran cuidados informes sobre problemas candentes y los transmiten a través de todos los medios a su alcance. Hoy día una parte de nuestra sociedad civil es vibrante, está en ebullición y para bien, es capaz de trasnochar esa idea  de que la Administración  es la única que se ocupa de los intereses universales  mientras que la sociedad civil se refugia en sus egoísmos particulares.

Si es verdad, como dicen los defensores de la mente extendida que nuestra mente no se encierra en los limites del cuerpo, sino que también esta compuesta por los datos y las personas del entorno, cada vez mas global,   habrá que escuchar a quienes ya están hablando, generando una inteligencia colectiva, capaz de descubrir mundos ignotos.

Necesitamos que exista mas conversación y dialogo, para ayudarnos a salir del marasmo en que estamos y crear una ciudad mas justa. Otra ciudad es no solo posible, sino también necesaria, por que la que tenemos no esta a la altura de las circunstancias, ni de sus habitantes. Y si lo que es necesario, es posible, tiene que hacerse real  y para lograrlo es indispensable que la sociedad civil ejerza la responsabilidad que le corresponde.

viernes, 4 de octubre de 2013

POR UNA CIUDAD LAICA.

Ya hemos comentado otras veces como la “ciudad laica” significa respetar el pluralismo: la ciudad de ciudades, abandonar el modelo piramidal. Necesitamos reivindicar como eje vertebrador de la ciudad actual el espacio laico, la tolerancia activa, cada parte de la ciudad tiene que decir, puede decir y dice en el todo, el modelo global o es cooperativo o no será. El espacio laico cooperativo es la contrapartida a esa ciudad híbrida que hemos comentado en otros posts. Porque en el espacio laico no se absolutizan los valores, ni las formas, ni los proyectos, no se sacralizan las ideas, no se imponen los conceptos por los mercaderes. El espacio laico es poco propicio para el fanatismo y la apropiación de la calle de  manera monopolística, sea esta comercial, consumista, deportiva o religiosa. Somos unos ciudadanos que ya hemos hecho el duelo por la muerte de Dios, aunque algunas ciudades se empeñen en estar todo el año celebrando el duelo como espectáculo de masas y de consumo.

Nuestras ciudades son hoy bastante relativistas, aunque esto ha llevado a mucha gente a un cierto repliegue “retro”, una vuelta a las tribus y a la ignorancia, un excesivo miedo a la complejidad, a la incertidumbre, a la intemperie de las sociedades pluralistas.

Solo en una ciudad completamente secularizada puede brotar  espontáneamente un urbanismo nuevo. La idea es que la ciudad que  alcanza realmente la libertad secular, surge en ella espontáneamente la “vuelta al origen”, la razón profunda de la ciudadanía, de la ciudad, que no se defiende de la naturaleza, que no rechaza nada, que colabora y coopera con la naturaleza y el territorio como una parte del TODO. La “mística “ urbana, sin ropajes religiosos. Ya se que hay personas muy respetables que en cuanto escuchan palabras como “mística” echan a correr. Todo se debe a un malentendido, a la cantidad de charlatanes que hay en esto del urbanismo. Pero yo me refiero a lo que uno siente cuando observa y escucha la ciudad, cuando conecta con ella, cuando encuentras su capacidad de vivir, de volcarse en algo que a uno le importa mas que sí mismo, de sentir la ciudad como una prolongación del TODO.

La vuelta al origen es lucidez, sentido de lo real, no es un arrebato de irracionalidad o un estado alterado de conciencia, es la culminación de la “razón critica”.


Digo que una ciudad secularizada y laica es ya la única que puede brotar, sin estorbos, la única que puede poner sobre la mesa un urbanismo nuevo, la única que puede conectar con el origen, con esa mística urbana presidida por la libertad de conciencia, donde cada cual puede adoptar la concepción de la ciudad que mejor se le acomode. De esta libertad interior, brota la “ciudad intima”, espontáneamente, hija de la misma hondura de la experiencia de lo real , sin necesidad de comulgar con ruedas de molino.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL SOHO SOLO SERÁ SI LO PROTAGONIZAN SUS HABITANTES

El SOHO solo será lo que debe ser, un barrio vivo a cualquier hora del día, si sus habitantes lo hacen suyo, si se mueven por él con protagonismo; si emprenden con creatividad; si sus vidas se prolongan en sus calles, y se mestizan con turistas, trabajadores, artistas, punkies, tiendas, carteles, objetos; si sus sentimientos nos seducen al resto de los habitantes de la ciudad, solo en ese caso florecerá ese “barrio especial” que todos deseamos..

El SOHO no es un ente institucional, ni siquiera la prolongación de ninguna institución, hasta puede que no se lleve bien con ellas y esté mal visto que las instituciones paseen por su calles como tales.  No está mal que las instituciones colaboren, pero en aquello que protagonizan sus habitantes, en aquello que ellos quieren ser.. Es un acierto, no cabe duda, las propuestas de peatonalización de algunas calles y el cuidado y creativo diseño realizado; las inversiones que se están llevando a cabo, permiten entrever que es posible el nacimiento de “otra ciudad”, de otro barrio. Si los planes no se tuercen, el impacto se irá intensificando con nuevos proyectos, pero el SOHO aspira a honrar la capacidad creativa  de los seres humanos, a llenar sus arterias  de vida propia y diferente, a pensar que el arte, la música y la creatividad y el talento forman parte de esta ciudad.

Málaga necesita algo así, no cabe duda. Nos hemos creído que esto es posible, que el mercado sea calle, que lo “vintage” se mezcle en la escena urbana con lo gótico y lo moderno, que la música se refleje en las noches, que la gente entienda que el SOHO puede ser y ha empezado a ser un bien muy potente.

Todo no tiene que ser perfecto, ni todo bueno, pero todo tiene que estar vivo, atractivo, creíble, de tal modo puedas adquirir experiencias y hacer lo que quieras sin que nadie te juzgue. De norte a sur y de este a oeste, el SOHO debe respirar algo especial, mestizarlo todo, generar una eclosión de ideas y maneras de vivir, emprender y comerciar de maneras distintas, donde gentes con opiniones diferentes y abiertas de mente pasen por sus calles.


Nada de esto podrá ser si sus habitantes no se lo creen, si no lo hacen suyo, y lo protagonizan, como ocurre en todas las ciudades de verdad, pero en este caso debe ser “mas de verdad”, porque queremos que sea un SOHO, por tanto no nos equivoquemos, el SOHO solo será si lo hacen suyo y lo impulsan sus habitantes, sin ellos no tendremos SOHO por muy bonito que todo quede. Tendremos un escenario urbano vacío más.

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA ERA DEL HIBRIDISMO URBANO (II)

Hubo un tiempo en que las palabras que llenaban la actividad urbanística estaban vivas. El verbo urbano era carne. La palabra urbanística era sagrada, y quienes conocían el secreto de las mismas tenían el poder.

Hoy todos es distinto. Políticos y urbanistas se desgañitan casi en vano. Las palabras ya no valen gran cosa. La secularización tiene su coste. Se olvidaron los grandes temas centrales y primordiales. Publicamos miles de artículos, leyes, conferencias y libros inútiles. Todo es inflación y devaluación. Como consecuencia nadie se fía del urbanismo, nuestra confianza con el urbanismo está devaluada, es meramente funcional, de ahí que necesitemos cada vez mas contratos, convenios, registros, aparato legal, instituciones....etc.

Nuestra época además de híbrida es escéptica. Acontecimientos minúsculos, inesperados o extraños provocan efectos impredecibles y se inscriben en la lógica de la complejidad. Estamos comprendiendo que ya no tenemos ni buenas ni malas propuestas o proyectos absolutos, sino diferentes articulaciones de los elementos urbanos que componen los sistemas urbanos finitos. De manera que nos da la impresión de que una ciudad es tanto más fértil y compleja cuanto más antagonismos albergue.

Resulta obvio en este contexto que todos los fundamentalismos que emergen, esa forma de entender la ciencia urbana de manera absoluta  y rígida, son intentos simplistas de atajar  ese trasfondo en que se están convirtiendo nuestras ciudades: hibridismo y fluidez. Esta inseguridad que nos produce esta situación  es utilizada por algunos movimientos para socavar la racionalidad democrática de nuestras ciudades, substituyendo el dialogo y la participación o la colaboración del ciudadano por la exhibición de gesto mediático o profesional demagógico..


Lo cierto es que para sobrevivir a esta provisionalidad, complejidad e incertidumbre se requiere unas reservas de “libertad inteligente” que no todas las ciudades poseen. Esta situación nos lleva a que es conveniente cada vez mas que distingamos entre “ciudad pública”, “ciudad privada” y “ciudad intima”. Algunas ciudades tienen “ciudad pública”, todas tienen “ciudad privada”, pero muy pocas tienen “ciudad intima”. La compensación a este hibridismo urbano  solo puede proceder de la “ciudad intima”. Uno puede tener, desde ahí, confianza en la realidad urbana sin necesidad de tener un urbanismo dogmático e impuesto. Uno puede abandonarse al gozo de la libertad, a tomar de aquí y de allá, a volver al origen y construir el presente, al fin y al acabo esta ha sido una de las conquistas fundamentales de la modernidad: el derecho de cada ciudad a ser cada cual. Un derecho que pocas ejercen.

LA ERA URBANA DEL HIBRIDISMO (I)

Se me antojan cada vez mas bizantinas las grandes disquisiciones sobre conceptos urbanos absolutos, a lo mejor es porque soy economista y estoy acostumbrado a convivir con lo relativo. Lo cierto es que hoy día nuestras ciudades pertenecen a la era de la fluidez y el hibridismo. Los actos urbanos son cada vez mas relativos y provisionales. Los territorios urbanísticos son interdisciplinarios. El mismo urbanismo es urbanismo aplicado y casuística. Hablar de ciudades híbridas es hablar de ciudades con identidades múltiples, a modo de un collage de mestizaje cultural. Todo es una mezcla poco consistente de proyectos y actitudes urbanas dispersas. De esta gran matriz urbana se pueden extraes múltiples combinaciones, caben todas las combinaciones imaginables , también las inimaginables, para acierto o desgracia.

En esta ciudad híbrida todo se interconecta, en algunos casos es posible que podamos hablar de causalidad, pero esta ya nunca será lineal sino inscrita en redes complejas. Todo es colectivo, interdependiente, relaciones improbables, fenómenos generalizados de ecología no lineal.

En las ciudades híbridas todo incide sobre todo, incluso puede ocurrir que no incida. Los caminos que conducen a los distintos espacios urbanos o a las distintas soluciones son múltiples. Estamos atraídos por este sincretismo escéptico  en el que todo se puede cruzar, combinar y conectar. Estamos en una época de hibridismo, al que solo podemos aportar o desear que sea lúcida, justa e igualitaria.


Los grandes reatos urbanos se disgregan , el pluralismo es el trasfondo de nuestro tiempo, y pluralismo en términos urbanos significa espacio laico. Lo que deseamos es que este espacio laico no sea indigente mental, ni degradación o dispersión perezosa, ni pensamiento errático, ni frases hechas repetitivas, ni espacios urbanos yermos sostenidos sobre palabras demasiadas usadas.

lunes, 10 de junio de 2013

DE LA PLAZA TAKSIM A LOS BAÑOS DEL CARMEN.:EL PATRIMONIO PÚBLICO DE LAS CIUDADES ES DE SUS HABITANTES

Las ciudades tienen sus símbolos, sus espacios, plazas, parques, edificios y lugares propios que son de todos. Hasta ahora en el mejor de los casos los ciudadanos adoraban estos símbolos o consideraban su belleza o su identificación como hecho conformador de la ciudad, pero en ningún caso los hacían suyo, así como igualmente entendían que las ciudades no les correspondían. Pero los tiempos están cambiando en muchas cosas, los símbolos, el patrimonio público no es propiedad del poder, por muy electo que sea, es de los ciudadanos y a ellos les corresponde. Están los poderes muy acostumbrados hacer y deshacer lo que quiere con el patrimonio público. Ello les permite generar cualquier “pelotazo” urbanístico y económico. Los impertinentes burócratas y los autoritarios gobernadores  siempre hacen caso omiso del vecindario.

Pero en los últimos tiempos esto empieza a cambiar, así la plaza del Sol en Madrid, o la plaza de Tahrir en el Cairo o la plaza Taksim en Estambul o la plaza de Tiananmen (plaza de la Puerta de la Paz Celestial) en Pekín, se van convirtiendo no solo en un símbolo, sino también en la expresión de la participación del hecho urbano, no son un mero diseño urbanístico sino el reconocimiento social de un nuevo orden en la ciudad.

Debajo de cada piedra de estas plazas y otras muchas hay historias, razón de ser y el ser mismo de sus habitantes, evocaciones de recuerdos, que hacen suyas, de sus habitantes a estos espacios urbanos.

El plan de reformas, de la alcaldía del distrito de Beyoglu en Estambul, de la plaza Taksim, de construir un centro cultural y y comercial con la apariencia  del antiguo cuartel de artillería  de Topcu, en el solar que ocupa el parque de Gezi no ha hecho otra cosa que romper el muro de silencio y el miedo a hablar en Turquía.

Están los poderes tan acostumbrados a hacer lo que desean con el patrimonio público, investidos de una supuesta legalidad, como si fuera de ellos, que no entienden que los habitantes se lacen a la calle a defender lo que es suyo, y no de los gobernantes y burócratas. Todos los procesos de corrupción están asentados en la manipulación y privatización del patrimonio de los ciudadanos. Dejemos el patrimonio público tranquilo, su eliminación significa  una actitud insensible y autoritaria respecto de aquello que es compartido por todos.



viernes, 12 de abril de 2013

LA CIUDAD NO ES PARA ESPECULAR

La ciudad no es para especular con ella mentalmente, ni de ninguna otra manera. Con la ciudad no se debe especular ni económicamente, ni mentalmente. Es decir, no esta hecha, para que algunos urbanistas se dediquen a elucubrar ignorantemente con ella, convirtiéndola en juego de su egos, inventando afanes, sin importarles nada o pretendiendo con supuestas buenas intenciones desarrollar sus ignorancias profesionales para mejor gloria. Algunos profesionales urbanos caprichosos, especulan con las cosas urbanas como si fueran juguetes infantiles, sin importarles las repercusiones de sus “supuestas” decisiones.

La recuperación de la ciudad exige confianza no fluctuaciones especulativas , y esta no solo debe estar basada en la seguridad jurídica sino también en la empatía, participación e identificación con los habitantes que la hacen y la usan.

Hoy día, para esta recuperación tenemos que poner sobre la mesa no solo políticas urbanísticas “unidimensionales”, sino además fiscales, estructurales y sociales . Estas tres flechas deben actuar conjuntamente, si se las sostiene de forma separada , se pueden doblar cada una de ellas; si se las sostiene juntas no se doblará ninguna.

A su vez nuestras intervenciones urbanas deben disminuir sus efectos quirúrgicos, para ser mas terapéuticas; usando técnicas menos agresivas, cercanas a la acupuntura y similares, con el objetivo más de estimular puntos específicos que de intervenir duramente con gran aparataje de cirugía. Estos puntos estimulados crearan sendas de energía y mejoraran el flujo y el equilibrio de las posibilidades de la ciudad, creando ella misma sus oportunidades. Solo tenemos que darle confianza y herramientas adecuadas, no limitativas.

Menos será mas, y aunque creemos que hay pocas evidencias de la importancia que pueden tener los pequeños cambios en las “tasas reales” de lo urbano, el efecto que tiene incluso una leve actuación llena de intención y de estatregia, puede ser muy significativo y competitivo para los productos urbanos. Esto refleja la interdependencia de la realidad urbana actual y de sus políticas. Las políticas de “flexibilización cuantitativa” responden mejor que las rígidas a la hora de producir esa interdependencias y coordinación que hoy se producen en las sociedades complejas y a los acontecimientos que se producen en muchos lugares.

Los bloqueos y la falta de acceso bien sea al crédito o a la financiación o a la administración, a la educación o a la salud, produce situaciones criticas, que desperdician inversiones e inutilizan infraestructuras y posibilidades. El verdadero desafío será diseñar la flecha del estimulo (que no es subvención; el estimulo conlleva una estrategia intencionada, la subvención es “regar por inundación”, un despilfarro injusto) y el crecimiento, esto conlleva políticas destinadas a reestructurar la economía, a mejorar la productividad y a incrementar la participación laboral, especialmente la de las mujeres y los mayores.

Puede que alguien quiera meter en este paquete la desregulación, pero que no se equivoque, cometería un error. La desregulación es injusta e ineficiente, provoca fuertes procesos de desigualdad y de decrecimiento, como ha demostrado la crisis financiera actual. Lo que se necesita es una regulación correcta que garantice una competencia y una cooperación mas efectiva. También necesitamos cambios en las costumbres de cómo usar la ciudad, acciones que establezcan el tono pero no los resultados. Aumentar el paisaje medioambiental, la naturaleza crea cuidad y es ciudad. Deben ser también importantes el aprovechamiento de las sinergias entre sectores, las políticas dirigidas a la familia, cambios en las practicas laborales en las empresas (mejorar la participación sobre todo de las mujeres), aumentar las inversiones en investigación y educación...etc.

En cualquier caso lo que quiero decir es que especular de cualquier manera ha dejado de dar resultados, y si esta es ignorante peor aunque si no es tampoco vale para nada. Ejecutemos bien “agendas” nuevas e integrales, inteligentes y terapéuticas, así la confianza volverá y nuestras ciudades podrían convertirse en uno de los pocos rayos de luz en este sombrío paisaje actual.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿QUÉ LES PASA A LOS DIRECTIVOS, EJECUTIVOS Y POLÍTICOS DE NUESTROS AYUNTAMIENTOS?


Los directivos, llamémoslos así de nuestras administraciones locales, que son muchos: gerentes, vicegerentes, jefes de áreas, jefes de departamentos, jefes de servicio, secretarios generales, consejeros, directores generales, asesores....etc, , están en franco estado de shok frente a los escenarios de esta crisis.  Escondidos en ese estado de monotonía facilona,  se sienten incapaces de relatar algo y si lo hacen, lo hacen rematadamente mal, no tienen emoción, ni valentía, ni deseo de cambiar nada.

No digo que no estén preparados, no entro en eso, pero les cuesta mucho trasladar cualquier mensaje a la sociedad, a sus equipos y a los contribuyentes. En momentos de crisis como las actuales, en que es mas necesario defender  mensajes, marcas corporativas (defensa de lo público),  dotar de respuestas a los problemas, en fin, hacerse visibles y responsables frente a los problemas, se ha producido una atonía, incapaces de asumir la responsabilidad de sus cargos. Estos supuestos “lideres de lo público”  han olvidado muchas de sus competencias.

¿Qué han aprendido sobre la toma de decisiones, la importancia del consenso, la disciplina, la persuasión para convencer, limar diferencias o evaluar las salidas nuevas y eficaces frente a los problemas que hoy tenemos?.  ¿Que están haciendo para superar su miedo frente a esta situación, para incorporar emociones e inteligencia a sus propuestas de gestión?.

Encerrados tras sus mesas, pretenden pasar desapercibidos, como si de cualquier trabajador se tratara, pero no lo son, son jefes, directivos, manejan escenarios, voces, discursos, matices y entonaciones. Nunca la sociedad ha necesitados tanto de ellos, de sus lenguajes y de saber estar al “frente”. Pero desgraciadamente hoy se han convertido en una pesada carga, su silencio, y su abulia por querer pasar desapercibidos ha supuesto una desgracia para todos, incluidos ellos mismos. Tienen miedo a enfrentarse a la “auditoria” social y política de los ciudadanos, piensan que todo volverá a lo “normal” y si nada se mueve ellos saldrán vivos, sin ningún impacto. Pero nada de esto va a ocurrir, las cosas no van a volver a ser iguales y los ciudadanos no van a olvidad su desgana irresponsable.

Por tanto, que no se crean que van a salir sin ningún impacto, a la sociedad les sobra, ya no quieren estos jefes “rígidos como garrotes” . Necesita volver a recuperar la credibilidad en todo estos “lideres” y directivos, que hoy no han hecho otra cosa que olvidarse de los ciudadanos y esconderse en sus sueldos seguros.

Nuestras corporaciones locales, necesitan la autenticidad, conocimiento, responsabilidad y liderazgo de las personas que dirigen las entidades que nos gobiernan. Necesitamos no solo a nuestros políticos sino a muchos de los que hoy están dirigiendo áreas, departamentos, instituciones,,,,,etc. Están obligados a demostrar su capacidad, intensidad, fuerza y claridad. Que se dejen de escudarse en otros, eso queda para el ciudadano de a pie, y este sigue peleando dando unas muestras de responsabilidad que no dan sus “jefes”. ¡Dejad el miedo limitante e interesado¡, ahora o nunca hay que superar el  miedo a hablar, a olvidarse de uno y pensar en los demás.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LOS AYUNTAMIENTOS TIENEN QUE VOLVER A SER ELEMENTOS PROACTIVOS FRENTE A ESTA SITUACIÓN DE CRISIS

Los problemas de nuestras Administraciones Locales no son solo consecuencia de la existencia de la crisis, de la deuda y de la falta de gobierno del euro, sino de errores graves en la gestión y en la organización , llevados a efecto por sus cuerpos directivos, llenos de ignorancia y de dejadez. No solo son incapaces de plantearse la necesidad de saneamiento de sus finanzas, de ver mas allá de recortes burdos, sino que no visualizan producir nuevas políticas en la que coexistan una adecuada gestión de dichas finanzas con estímulos a la demanda y la reactivación económica y el empleo. La crisis ha dejado de ser una oportunidad, si es que alguna vez lo fue, para convertirse en un gran fracaso. Esta crisis ya no tiene nada de utilidad por si misma, no ha hecho otra cosa que acumular errores. Ni siquiera hemos reconocido que nuestro anterior modelo no era ningún modelo de éxito, salvo las políticas públicas que en vez de hacerlas más eficientes, hoy queremos desmantelar

¿Que hacen nuestras Entidades Locales?, simplemente se han apuntado a ver venir los efectos de la crisis, incapaces de reflexionar sobre el crecimiento de las economías locales, con un desempleo disparado, un endeudamiento privado elevado y unos sistemas económicos locales descompuestos y dejados a los efectos de un sistema bancario excesivamente vulnerable. En esta situación, abandonarse a ajustes fiscales de meros recortes presupuestarios llenos de torpeza no hace más que pronunciar la recesión local y dificultar la consecución de sus propios objetivos de saneamiento. Si algo han tenido las políticas locales es su innegable capacidad de innovación y creatividad, que hoy han desaparecido totalmente.


¿Que les están pidiendo las Entidades Locales a sus ciudadanos? Yo diría que abandono y dejadez, ni siquiera sabemos los ciudadanos a que nos estamos enfrentando y sacrificando a cambio. Las Entidades Locales han abandonado a sus ciudadanos a los consejos de ministros de los vienes negros y a los rumores inentendibles de las reuniones europeas. Ni siquiera los responsables y cuerpos directivos de las Entidades Locales, que son muchos y bien pagados, salen a palestra a expresar alguna opinión al respecto. Los mercados locales no paran de enviar señales de errores y graves. Nada va con estos directivos, vale no tienen ni idea, se han equivocado y no saben que decir, pero por favor dejen de invocar la cólera de los mercados como razón de ser de su ignorancia y pereza, no intenten protegernos con políticas que socavan la confianza de las empresas, no intenten reformar, pues nada saben de ello, ni siquiera criticar pues lo único que consiguen es herir los sentimientos de sus plutócratas políticos y provocar aún mas el hundimiento de los mercados locales y la depresión de los habitantes.

¿Qué nos están diciendo realmente los mercados locales?: miedo, desconfianza y soledad, es cierto, no son buenas augurios. Ser optimistas en estos momentos no es objetivo, pues nuestra economía dista mucho de estar en recuperación, reflejo de una desconexión cada vez mayor entre la productividad y los salarios. La productividad aumenta pero solo a costa de disminuir los salarios y esto es una ruina para la economía general. Si a esto añadimos que todo el mundo quiere ahora ahorrar y nadie quiere invertir, estamos inundando nuestra economía local de ahorros que no saben a donde ir, de dejadez y de apatía y este excedente de ahorro no solo aumenta los costes de los prestamos sino que además nos esta produciendo una abulia insufrible y a cambio unos sacrificios imposible de soportar y lo que es peor que no tienen causa justa. 

Los Ayuntamientos tienen que volver a ser elementos proactivos frente a esta situación de crisis, como lo fueron en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, no solo porque sus ciudadanos no consiguen recoger los frutos del aumento de su productividad, que desgraciadamente se esta haciendo a costa de bajar salarios, condiciones de bienestar y paro, sino también porque que cientos de miles de euros se están acumulando en los pasivos de los bancos, en fondos de ahorros y en otros lugares más opacos, frente a la escasa demanda de los consumidores, sin ver ningún motivo para poner esos dineros a trabajar.

martes, 12 de marzo de 2013

SECULARICEMOS LA CIUDAD.

Hace tiempo que vengo reivindicando el concepto de espacio laico para la conformación de nuestras ciudades, en lo que tiene de significado pluralista, antidogmático, libre, igualitario y democrático. La idea de reivindicar un “eje de la laicidad” como sistema capaz de vertebrar a la ciudad tanto en sus formas como en sus derechos , nos permite impulsar la “tolerancia activa” como ecuación fundamental del “que hacer” urbano de nuestro tiempo. “Tolerancia activa” implica aceptación de la diversidad, de la negociación y el dialogo, de la gobernanza democrática como forma de construcción de la ciudad pública. En los espacios laicos urbanos no se dogmatiza nada, no se sacralizan ideas, es un terreno poco propicio a la imposición de normas o decisiones ajenas a la voluntad de los ciudadanos implicados. Reivindico que los ciudadanos puedan consensuar sin dogmas, dialogar y llegar a acuerdos sin necesidad de imponer, ni marcar líneas rojas, salvo las que tiene que ver con nuestra dignidad y nuestros derechos.

Nuestra sociedad actual es una sociedad saludablemente relativista y a su vez excesivamente frágil, sabe lo que quiere y lo que necesita aunque no siempre sabe como llevarlo a buen puerto, y no apuesta por ideologías imperantes, ni de cielo, ni de infierno, sino por la utilidad, la lucidez y el buen gobierno, aunque le cuesta llevarlo adelante. 

Vivimos una época de total destructibilidad del consenso entre las elites sociales y entre estas y el resto de la sociedad. El consenso no es un pacto de mesa camilla. Las cosas que hoy día hacen las elites no resisten un análisis un poco serio, y los riesgos y costes que manifiestan sus propuestas son enromes mas por incapacidad que por creatividad, y lo que es peor, todos aquellos que están en su contra son despachados como ignorantes e irresponsables y considerados “hippys estúpidos” en palabras de Paul Kugman, aunque las propuestas y predicciones que hagan sean inteligentes y acertadas. 

La obsesión que la actual clase dirigente tiene por continuar con las políticas erróneas y que han significado el desastre de la economía actual es evidente, no han aprendido nada y continúan repitiendo los mismos mantras. No solo se empeñan en no darse cuenta que el déficit en si no es un peligro y que recortar el gasto indiscriminadamente en una economía deprimida es una idea terrible y que la austeridad global no tiene sentido, pero lo que es mucho peor hay quien se empeña en que para crecer hoy día no hace falta más que repetir las mismas políticas de antes: ineficientes, improductivas, nefastas medioambientalmente y socialmente injustas. Nada ha cambiado para estos, y si alguien se opone es un estúpido hippy.

Pues bien solo en una ciudad laica es en la única en la que puede brotar nuevas opciones creativas y productivas. El consenso errado de las elites actuales, su prepotencia y su radicalidad dogmática, nos ha metido en un atolladero económico y social, del que nos va a costar mucho salir. 

El caso es que las circunstancias actuales esta suponiendo una secularización de la modernidad y este no es un camino fácil. En esta crisis, como he comentado, ha dejado de creerse en utopías, y en otras absolutizaciobnes modernas, tampoco nos van a sacar de la misma las respuestas parciales, ni el neoliberalismo, ni el relativismo absoluto que estima que no hay verdades, sino solo interpretaciones. Si es verdad que la modernidad hay que mejorarla, lo mejor de la modernidad debe permanecer y hay que defenderlo: la democracia, los derechos, la igualdad, los servicios de bienestar públicos y gratuitos, los movimientos de liberación, la tolerancia, la defensa del medio ambiente, la sostenibilidad como garantía del crecimiento.... Necesitamos superar conservando. Nuestro progreso ha tenido un coste, un coste que debemos compensar con una aproximación critica al origen y no dejarnos arrastrar por viejos capitalismos trasnochados que ya sabemos sus resultados.

Pertenecemos a la era de la complejidad y la incertidumbre pero esto debe ser compensado con un conciencia individual y colectiva mayor, no degradada en dogmas. Solo desde aquí nos acomodaremos a la complejidad y la incertidumbre, nos permitiremos el lujo de no creer en nada y de asumir los mil fragmentos que nos traen los nuevos tiempos sin desquiciarnos. Recuperemos el pasado conciliándolo con la irrupción de las nuevas tecnologías. Un pacto fértil entre la complejidad y el origen. Este es el nuevo equilibrio que la época demanda.