lunes, 23 de febrero de 2015

POR UN URBANISMO COMPRENSIVO. escrito por Vicente Seguí Perez

 Si la urbanística como disciplina,  que ayuda a las personas a organizar y desarrollar la vida en comunidad, es puramente científica y tecnocrática,  no va a ser comprensiva. Ni va a llegar a formar parte de esa comunidad a la que llamamos ciudad, mas bien se sentirá ajena, encerrada en despachos y élites interesadas. En este caso, la única tendencia de esta disciplina será atacar, dominar y acosar  a los habitantes  que son la razón de ser de la misma.

 Sin embargo, cuando el urbanismo posee comprensión de la esencia interna de las ciudades, de la forma de vida y del hacer de sus gentes, surge espontáneamente la simpatía y la cooperación con las personas y con toda la naturaleza y sus seres. La historia de las ciudades en muchos casos, esta compuesta principalmente de hechos y experiencias de hostilidad, venganza y odio, aunque también es cierto, que esto no ha sido así en todos los casos, y muchas personas, escritores, artistas, artesanos, dinamizadores sociales, periodistas u otras muchas personas y profesionales, se han esforzado y han aportado soluciones  y actuaciones  que han respondido a una cultura mas comprensiva  de la ciudad.

 En cualquier caso, todavía no se han secado los ríos de sufrimiento e injusticia  derramados por el hombre en su intento por conquistarlo todo y por dominar a todos los seres. De hecho, cuando miramos hacia atrás, da la impresión que la raza urbana no ha tenido un ápice de compasión, ya que han sido bien crueles sus acciones. Entender el urbanismo como una disciplina comprensiva nos ayudará a salir de los oscuros pasillos en que la cultura de intereses dominantes nos ha introducido, y entrar en la luz del equilibrio, la armonía y la unidad que debe comprender el hacer de la ciudades  para sentirse unas en conjunto con toda la naturaleza.

Muchos de los escritos, que vengo reflejando en este Blog de “Territorios Nuestros”, tienen su razón de ser, al reflexionar sobre estas nuevas formas de hacer urbanismo. Que no son tan nuevas, sino que se alinean, con otras muchas experiencias  e ideas que han estado y están vigentes a lo largo de la historia de esta disciplina, que por cierto es tan larga como la propia existencia del ser humano y que en ningún caso podemos usurpar  o enterrar en el olvido, solo porque la ideología dominante en un momento dado o nuestra ignorancia o falta de curiosidad, así lo demanden.

El Laboratorio de Producción de Herramientas para la Vida que sostiene este Blog y desarrolla otras actividades e investigaciones en esta dirección, agrupa personas de muchos ámbitos que intentan reflexionar sobre estas cuestiones. Es así, como tenemos que entender muchos de los textos que podemos leer en este Blog llamado Territorios Nuestros.

miércoles, 18 de febrero de 2015

SOBRE EL CONOCIMIENTO DE LA URBANÍSTICA: EL EJEMPLO DE BOSTON escrito por Vicente Seguí Perez

 Boston es uno de esos ejemplos, que nos ofrece la historia urbana, de transformación de una ciudad en lo que va desde el periodo en que la ciudad es capaz de convivir con la naturaleza,  al  pleno desarrollo de la civilización industrial, en que la ciudad se vuelve sujeto único, egocéntrico, incluso por encima de sus habitantes.  Desde un primitivo poblado mercantil confortable,  pequeña ciudad inglesa rica, ramificada sobre la península que surge de la desembocadura del Charles River, a convertirse en una metrópoli que alterará la topografía y la geografía  de su bahía y su entorno, debido a la profunda evolución de su base económica y al papel que jugarán sus clases dirigentes, imponiendo el poder de sus intereses.

 Esta transformación,  tuvo lugar, a su vez, al producirse una confrontación en las bases de la cultura urbanística de la época,  que tiene bastante que ver con los cambios y evoluciones de las raíces del pensamiento anglosajón de los siglo XVIII y XIX.

Sobre Boston y los centros menores de la región de Massachussets, gravitaron, durante esta época,   grupos de filósofos y ensayistas  de gran prestigio y de marcada raíz puritana y trascendentalista. No hay que olvidar que Boston fue fundada por miembros de la religión puritana, que conformaron la identidad del pensamiento americano radical progresista, encabezados  por Henry David Thoureau (1817-1862), Ralph Waldo Emerson (1803-1882), Margaret Fuller o Walt Whitman.

H.D.Thoureau, escritor y ensayista, hastiado y agobiado pro el proceso ideológico y de urbanización que empieza imponerse desde algo mas allá de principios del siglo XIX, alza un grito radical de ruptura contra la ciudad mercantilizada, incapaz de convivir con la naturaleza, y a su vez así salvar su propia integridad individual. Este grito de Thoureau, su exilio en los bosques, puso sobre la mesa un conflicto lacerante en el pensamiento urbanístico de la época, que ha estado perenne a los largo de los tiempos en distintas versiones hasta nuestros días, la ciudad como comunidad de ciudadanos capaz de convivir con la naturaleza como algo propio o la ciudad  en donde sus habitantes son meros consumidores y la naturaleza es algo ajeno a la misma.

Sobre este debate, con distintas y múltiples variantes, se han conformado distintos movimientos  que han ido influyendo o luchando en la orientación de la forma y el sentir de las ciudades. La manera de pensar de Thoureau y otros intelectuales y escritores han influido sobre muchos artistas, políticos, dinamizadores sociales y escritores en todo el mundo, por sus ideas sobre la naturaleza, la ecología, el valor del individuo, a favor de la desobediencia civil, el anarquismo humanista o el movimiento “hipy”, incluyendo entre estos a E. Abbey, W. Cather, Marcel Proust, William B. Yeats, Sinclair Lewis, Ernest Hemingway, E. B. White, Lewis Munford, F. Lloyd Wrright,  A. Posey, John Bhurroughs, G. Bernard Shaw, Gandhi, Martin Luther King, o E. Goodman, entre otros muchos.

H. D. Thoureau fue un personaje peculiar, que tomó una posición radical, rechazando la vida en sociedad, defendió la desobediencia civil, fue conservacionista, radical defensor de la tierra como bien común, intensamente espiritual, dedicando una parte de su vida al estudio de los vedas hindúes...llegando a abandonar la ciudad para retirarse a la naturaleza,  construyéndose con sus propias manos una cabaña en unos terrenos cedidos por su amigo R. Waldo Emerson, al lado del lago Walden, de ahí el nombre de su famosa cabaña “Walden”, en las inmediaciones  de Concord ciudad natal de Thoureau.

Emerson por su parte nació en Boston, fue líder del movimiento trascendentalista y pastor unitario, de lo que desistió posteriormente. Hoy día es considerado como el ensayista mas importante de Estados Unidos siendo comparado con Montaigne por H. Bloom. Para Emerson la ciudad es la sede de la comunidad humana, pero la ciudad comercial e industrial que surge con la primera revolución industrial  traiciona esa vocación urbana, de conciliación entre naturaleza y sociedad,  convirtiendo la ciudad en un medio de coacción y de opresión  social, de desigualdad y en fuente de contrastes y luchas.

Las tendencias de la religión unitaria y trascendentalistas conforman la plataforma intelectual  que influye en Boston a lo largo del siglo XVIII y  principios del XIX. A su vez, será en Boston, donde para contrarrestar ese capitalismo urbano  surgido con la primera revolución industrial  surgirán, posteriormente a mediados del XIX y principios del XX,  algunos de los movimientos reformistas mas importante en el ámbito del “Town Planning” (planificación de la ciudad o planificación urbana), movimiento sobre la necesidad de planificar las ciudades debido a los graves problemas surgidos  en la vivienda, la salud y las condiciones de vida,  provocado por el auge del capitalismo industrial que provoco grandes movimientos migratorios de mano de obra desempleada o con bajos salarios. Esta situación condujo a un movimiento reformista por el que se llegó a un acuerdo general, tanto de la opinión pública como de los políticos, sobre las condiciones que debe cumplir un asentamiento urbano digno, dando lugar muchos años mas tarde a las estrategias socioeconómicas de planificación de ciudades y a la concepción metropolitana de los territorios que se extendían alrededor de las grandes ciudades, como fue el caso primero del Gran Londres.

Así mismo surgió uno de los movimientos paisajistas mas interesantes, el denominado Park Movement, el movimiento a favor de los parques urbanos, las avenidas y senderos verdes (park-ways), gracias al esfuerzo teórico y práctico de personalidades como A. Jacckson Downing y F. Law Olmsted que contribuyen a madurar a la opinión pública contra la congestión de los grandes centros urbanos. Para ellos, el paisajismo deja de constituir una mera evasión romántica, ni tampoco lo consideran como una contraposición ajena a la ciudad, sin conexión con ella,  como el reverso de la ciudad industrial. Los representantes del Park Movement, consideran el paisajismo de los parques y similares, como elementos interiores de la ciudad, como partes de si misma, como elementos orgánicos y de organización estructural urbana que sirven para orientar, corregir y modular las iniciativas de los particulares, muchas veces de marcado carácter especulativo. No es tampoco un componente de la expansión de la ciudad, como se manifestó en Inglaterra, sino que se convertirán en instrumentos específicos de la planificación urbana.

Como recorrido histórico, observemos que a comienzos del XIX,  Boston tenia aproximadamente 25.000 habitantes, expandidos por la hermosa península de Shawmut que conforma la Bahia de Bostón o Back Bay, origen de la ciudad, unida al transpais por una delgada lengua de tierra que se conoce con el nombre de “el Neck”, pasando a tener a principios del siglo XX, alrededor de 600.000 habitantes.

La demanda residencial de las clases acomodadas dejó una clara impronta personal en la edificación privada y pública de la ciudad desde principios del XIX, con las elegantes mansiones del West End. Estas edificaciones domesticas interpretadas en gran parte por el arquitecto Charles Bulfinch, que realizó asi mismo el Tontine Crescente de la Franklin Street, corresponden en gran parte a prototipos londinenses. Y constituirán durante algunos decenios una constante de la producción edificatoria mas cualificada y significativa de la ciudad. Charles Bulfinch fue el primer arquitecto profesional de Estadios Unidos, intervino en la construcción del Capitolio de Washington y llevo a cabo el palacio del Estado de Massachussets en Boston. Se hizo famoso por sus elegantes residencias, iglesias y edificios públicos. Falleció en  Boston en 1844.

Pero sin lugar a dudas, la parte mas llamativa de la expansión de Boston a lo largo del siglo XIX, la que va cambiar la configuración de la ciudad y dirigirla hacia un proceso de urbanización expansivo y especulativo, es sin duda el relleno de las grandes superficies de agua de la bahía, para obtener nuevos terrenos susceptibles de urbanización. En total se llegaron a obtener terrenos ganados al mar  de más de 3.000 acres, culminando con el relleno y cubrimiento de la Back Bay, pasada la mitad del siglo XIX..

Cronológicamente en 1805 se abre al trafico el South Boston Brida y se lleva a cabo el primer relleno de la bahía. En 1809 entra en funcionamiento otro puente hacia Cambridge, que viene a añadirse al existente hacia Charlestown, denominado Mill Pond, la pequeña ensenada formada entre ambos puentes, se transforma en terrenos edificables utilizando los materiales excavados en la vecina colina de Bacon Hill. Es en esta época cuando Charles Bulfinch  prepara un plan de parcelación de mallas geométricas y se realizan los rellenos del South Cove donde se construyen muelles de atraque, edificios comerciales y almacenes. En 1814 se aprueba el proyecto de utilización de la Back Bay y de la zona opuesta del Neck. Estos precedentes  de acondicionar los diques del Back Bay  servirán a partir de 1858 como punto de partida para la urbanización del mayor sector del estuario del Charles River. Desde mediados del siglo XIX Boston dispone de siete terminales ferroviarias que corresponden a otras tantas líneas independientes.

Hacia 1880, en que se terminan los rellenos de la Back Bay, Olmsted dará el aspecto definitivo a toda el área de la Back Bay y al sistema de  los parques urbanos. Es en Boston donde se inician las tendencias, que hemos comentado, del Pak Movement. A estos efectos será Olmsted quien asesore  a la Comisión de Parques de la Ciudad de Boston  con indicaciones expresas sobre la formación de una serie de parques urbanos. Olmsted traza un plan propio en el que se enlazan, formando un sistema continuo, el Franklin Park (quizás el ejemplo mas maduro  de Olmsted, detrás del Central Pak), el Arnold Arboretum, el Public Garden, el Common y el nuevo parque de Back Bay Fens.

Frederick Law Olmsted (1822-1903) fue un famoso arquitecto, paisajista, periodista y botánico estadounidense, famoso por diseñar muchos parques urbanos conocidos, incluyendo el el Central Park y el Prospect Park, ambos de Nueva York. Otro de sus proyectos, fue el sistema coordinado de parques públicos y avenidas más viejo del país: la Reserva de las Cataratas del Niagara, en Niagara Falls, Nueva York; el Parque Mont-Royal, Montreal; el Emerald Necklace, en Boston,; el Cherokee Park (además del sistema de avenidas) en Louisville, Kentucky; así como el Jackson Park, el Washington Park y el Midway Plaisance en para la World's Columbian Exposition de Chicago; parte del parque de Detroit Belle Isle; los jardines del Capitolio de los Estados Unidos; y el edificio de George Washington Vanderbilt II, el Biltmore Estate, en Carolina del Norte.


En 1889 Charles Eliot un arquitecto paisajista  antiguo alumno de Olmsted y Sylcester Baxter, periodista y ensayista forman un comité para la salvaguarda y la afectación al uso público de las zonas de mayor interés histórico y natural del área de Boston.. Las dificultades de esta experiencia llevan a Baxter a plantearse por primera vez la creación  del Greater Boston,  en la que propone la creación de una figura nueva administrativa  de carácter metropolitana. Como consecuencia de esta propuesta,  en 1893 se crea la Metropolitan Park Comisión, de la que el propio Baxter se convierte en secretario. A principios del siglo XX el sistema completo de áreas verdes alcanza una extensión de 1.500 acres que comprenden treinta millas a lo largo del río y diez millas de ribera marítima. Estas adquisiciones a lo largo de los siguientes años totalizaran 2.353 acres de parques públicos y 78 millas parkways.

A partir del siglo XX la ciudad, con cerca de 600.000 habitantes  inicia una nueva fase de desarrollo que revelará la capacidad de la nuevas elites bostonianas para afrontar nuevas iniciativas económicas en la región. Llevándose acabo la creación de polos productivos industriales promovidos por un grupo de empresarios reunidos bajo el nombre de Boston Associates. En lo que es la ciudad en si misma se reestructura el centro, se consolidan las relaciones con el traspais y se amplían las posibilidades de asentamiento.

Las experiencias de Baxter  del Metropolitan Park Comisión, le llevan a plantearse  la importancia de llevar a cabo un plan que se atribuya cometidos metropolitanos y de organización territorial, siguiendo el modelo del Gran Londres. Estas ideas de Baxter no llegan a buen termino hasta que en 1909 un grupo de ciudadanos de Boston, formado en gran parte por dirigentes de grandes empresas y funcionarios de entes públicos, organizan un movimiento de opinión al que denominan “Boston  1915” en que plantean la creación de un área metropolitana de Boston.

En 1911 Filene, J. Randolf Coolodge y John Nolen  elaboran un plan a escala metropolitana  y definen los objetivos correspondientes a una descongestión planificada, dentro de la estrategia del “zonning”  y un sistema generalizado de transporte colectivos. A pesar de todas las dificultades y oposiciones  de las ciudades del hinterland, el plan Boston 1915 constituye un importante paso adelante para llegar a entender una  concepción regional metropolitana, con respecto al “town design” que caracterizaba al plan de Burnham para Chicago que se estaba realizando por estas fechas, poniendo sobre la mesa la correlación y diferencias entre  los aspectos físicos morfológicos del planeamiento urbano y del diseño interior representados por el “town design”, con los aspectos mas generarles del equilibrio socioeconómico de un área metropolitana.

Esta breve reseña de la historia urbana de Boston, nos permite comprender  algunas cuestiones que están en el hacer propio de la disciplina urbanística. Primero que el urbanismo responde a una acumulación de experiencias  teóricas y practicas con la suficiente antigüedad y diversidad, para que resulte cuando menos frívolo e ignorante, plantear que es una disciplina sin bases sólidas de conocimiento. Segundo nos permite comparar el desarrollo evolutivo de muchas ciudades, sus distintas etapas y los procesos  de los que adolecen o las carencias mas significativas de las mismas. Tercero a urbanística responde a una lógica de experiencias repetidamente probadas y resulta inútil no conocer las lógicas de las mismas, pues nos permitiría no repetir errores y no recorrer sin mejorar caminos ya superados. Cuarto aprender las variaciones de los modos de hacer culturales de cada región o lugar, con el objetivo que el traslado de las experiencias no sea mimético, sino mas bien sea adaptado a los condicionamientos geográficos y culturales del sitio.


 Boston, en este sentido, es simplemente un ejemplo, que me ha permitido reflexionar sobre algunos mínimos aspectos, de la disciplina urbanística y por tanto, solo es una más de las muchas experiencias a tener en cuenta.

domingo, 15 de febrero de 2015

LA RESIDENCIA EN EL SUELO NO URBANIZABLE: DE UN PROBLEMA A UNA OPORTUNIDAD escrito por Margarita Cervera Lucini

Sirva el título del presente artículo como una llamada de atención a la necesidad de rescatar el tradicional modelo urbanístico en el SNU que, alejado de la concepción tendenciosa de ser un mero  instrumento exclusivo generador de “plusvalías” mediante el ejercicio del “ius aedificandi”, se conciba como instrumento de ordenación e impulso de los procesos sociales y económicos relacionados con el bienestar de la ciudadanía y el respeto del patrimonio natural. Un Urbanismo generador e innovador de nuevas estrategias que sean capaces de dotar a los territorios rurales de responsabilidad social y económica, seguridad jurídica, sostenibilidad, mejora de los servicios, y  protección de los recursos, en el que con excesiva frecuencia se ha vivido y se ha sufrido  “lo mejor y lo peor” del urbanismo “urbanizador” de las grandes ciudades.

             La situación que se está planteando actualmente me lleva a pensar  que no hemos entendido adecuadamente los procesos de desarrollo y ordenación del mundo rural y de sus habitats específicos, queriendo en muchos casos simplemente mimetizar o reproducir torpemente por incapacidad, los instrumentos de planificación y gestión del “mundo urbano de las grandes ciudades” al “espacio rural”.

            Una mirada retrospectiva a la situación actual, nos ofrece una visión en la que la tendencia tradicional española, (reconocida y regulada desde la primera de todas nuestras Leyes del Suelo), de construcción y tenencia de una “casa de campo”, (elemento residencial nacido del análisis propio del espacio rural aunque entendido equivocadamente como “chalet aislado” propio de los modelos de ciudad), se le ha obligado a competir de manera injustificada con el  crecimiento especulativo y desregularizado de la urbanización de las grandes ciudades. Con lo que la tendencia urbanística tradicional de ordenación del suelo no urbanizable ha sido lastrado, llevándonos a la situación actual de incapacidad de encontrar un modelo o diversos modelos de desarrollo sostenible del suelo rustico no protegido.

            Esta realidad, ha determinado en el presente, una compleja coyuntura urbanística que afecta a las numerosas edificaciones aisladas existentes en suelo no urbanizable, que en una gran mayoría, y en ocasiones de forma indiscriminada, se han visto privadas de un justificado reconocimiento legal, lo que supone un grave atentado al principio de seguridad jurídica, entendida como la garantía dada al individuo por el Estado de que su persona, sus bienes y sus derechos no serán violentados o que, si esto último llegara a producirse, le serán asegurados por la sociedad, la protección y reparación de los mismos.

            La incidencia que provoca en las políticas de ordenación territorial la existencia masificada de edificaciones aisladas, cuyo reconocimiento legal ha pasado a convertirse en un problema de gran envergadura; constituye con mucho, el mayor reto presente para las operadores jurídicos y técnicos locales encargadas de la gestión del urbanismo.

            Es hora de transformar la visión actual de la función del urbanismo y recuperar “racionalizando la ordenación” del viejo modelo urbanístico, que en ningún caso pretende convertir o transformar la realidad en otra diferente a la que es, sino que aprovecha la oportunidad que ésta ofrece, para impulsar una ordenación y regulación del territorio rural. Reconduciendo a la legalidad aquellas edificaciones emplazadas en suelo no urbanizable, que se han posibles por no estar en espacios protegidos o no responder a procesos fraudulentos. Convirtiendo esta ordenación y legalización en  fuente de inversiones, que reviertan en la riqueza del medio rural e impulsen la producción de productos de calidad, amplíen mercados en Europa y otros países, fomenten la creación de empresas agroalimentarias y de transformación y modernicen los espacios rurales manteniendo su identidad y sostenibilidad.

            La irreversible demanda de ocupación edificatoria residencial, (que ni pretende, ni necesariamente comporta la transformación del espacio rural en urbano), ha de vincularse y servir de impulso a la aparición, estímulo, fomento y desarrollo de mercados muchos más abiertos en los que la agricultura tradicional, no sólo cumpla su tradicional función productiva de alimentos y materias primas, sino que se diversifique para dar satisfacción a nuevas demandas sociales ligadas a la conservación del medio ambiente y a la economía del ocio en el medio rural, contribuyendo a superar las deficiencias estructurales que limitan las posibilidades de su desarrollo socio económico.   

            Es necesario mejorar la comercialización de los productos agrarios, invertir en competitividad y marketing para ampliar mercados, conseguir certificados de calidad, trabajar  en productos de 4ª gama ofreciendo al usuario producto semi-elaborados, fomentar la agricultura ecológica, apoyar la implantación de nuevos cultivos….. y para ello ha de contar con la financiación suficiente, siendo una de sus posibles fuentes de obtención, las indemnizaciones por los aprovechamientos  de su suelo rural.

            La creciente demanda de nuevas funciones del espacio rural, exige una regulación y ordenación positiva, concreta y real de dicho espacio, (tradicionalmente ocupado con edificaciones diseminadas), y un nuevo estatuto formal y sustantivo de los procedimientos de legalización de las edificaciones existentes en suelo no urbanizable, abandonando ambigüedades o concreciones alejadas de la realidad y que actualmente, no son ni válidas, ni capaces de dar respuesta a las necesidades de los territorios, contemplados; tanto desde su aspecto urbanístico, como desde el modelo económico que actualmente exigen y requieren para su adecuado desarrollo.

            Sería deseable que esa nueva dimensión del Urbanismo marque la actuación de los poderes públicos en el cumplimiento de la obligación que, por mandato constitucional tienen, de garantizar el disfrute de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona (art 45 CE) y favorecer e impulsar la modernización y desarrollo de todos los sectores económicos y, en particular, los de la agricultura, la ganadería, el turismo o  la artesanía, a fin de equiparar el nivel de vida de todos los españoles (art. 130 Carta Magna).
            

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martes, 27 de enero de 2015

SOBRE EL MEDIO RURAL EN ESPAÑA escrito por Margarita Cervera Lucini

La preocupación por la protección del medio rural en España, considerado como cuna de la mayor parte de nuestros recursos naturales, pilar, aval y apoyo de un medio ambiente salutífero, guardián de una parte significativa de nuestro patrimonio cultural y motor de nuevas tendencias de la actividad agropecuaria y residencial, es el origen de un movimiento reivindicativo que desde hace décadas, reclama un nuevo y propio modelo de gestión del espacio rural que, sirva de soporte a su desarrollo económico,  garantice la conservación y preservación de sus recursos naturales y fomente la calidad de vida de sus ciudadanos.

Las nuevas dificultades  económicas y sociales para el desarrollo del medio rural que conlleva la actual etapa de globalización, en comparación a las del medio urbano, ha favorecido y favorece la presencia de notables diferencias entre los ciudadanos de uno y otro medio, lo que exige un sincero y efectivo esfuerzo en la consecución de una mayor integración y relación de complementariedad ente ambos territorios, desechando definitivamente la deriva tradicional de la existencia de una relación de accesoriedad o de servicio y dependencia, muy enraizada en la teoría e ideología del urbanita urbanista.  

Necesitamos dar respuesta a una conciencia, ya mayoritaria y fuertemente arraigada en nuestra sociedad que exige un  desarrollo moderno, propio, sostenible, solidario e igualitario de un medio rural en la actual coyuntura de globalización económica. Necesitamos dotarnos de una legislación que se adapte a las condiciones económicas, sociales y medioambientales actuales, que ofrezca una solución justa a tal espacio,  desde  una dimensión integradora con el espacio urbano, que considere las edificaciones y núcleos urbanos emplazados en su territorio, elementos dinámicos y funcionales necesarios para el desarrollo de su medio natural, que reconozca las diversas tipologías de zonas y marque una atención diferenciada para cada una, que proteja la diversidad patrimonial, cultural, medio ambiental y económica de sus propios territorios. No se pretende urbanizar los territorios como si de un medio urbano se tratara, mas bien al contrario reconociendo  sus peculiaridades naturales propias, sea capaz de aportar soluciones que respondan a su intereses en una sociedad como actual. Las áreas rurales no pueden quedar al margen de los debates actuales de la urbanística.

La formulación de objetivos legislativos supone la tarea previa de identificación de las necesidades de la población sobre el territorio, necesidades objetivas y subjetivas, junto con necesidades prospectivas, como un movimiento de anticipación del futuro, que posibilite “futuros deseables” y “espacios inteligentes”.

Las iniciativas legislativas que fomenten el desarrollo, sólo pueden generar estrategias sostenibles si actúan inteligentemente; es decir, si tienen capacidad para: a) analizar la realidad y responder a los problemas; b)  modificar los planteamientos y las respuestas en función de una realidad cambiante; y c)  criticar y desembarazarse de aquellos aspectos de la “cultura” contrarios al desarrollo de los pueblos que frenan sus posibilidades y favorecen la resignación, la pasividad y el aburrimiento social.

El nuevo modelo del espacio rural ha de ser el resultado de un proceso dinamizador de la sociedad para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, un compromiso por el que el espacio es comprendido como lugar de solidaridad activa y en el que las personas son 
protagonistas y partícipes de su propio desarrollo. Un espacio con capacidad de inteligencia y emprendimiento que reconozca desde si mismo su futuro en las sociedades actuales.

Lo tenemos cerca y es posible….Trabajemos por ello!

lunes, 26 de enero de 2015

SABER HACER CIUDAD

Saber hacer ciudad de alguna forma es un arte, no un arte en el sentido intelectualizado, sino un arte del ser, del existir, del vivir. Es una experiencia de la que hablan muchos hombres en casi todas las culturas. Saber hacer ciudad es un “savoir vivre”, donde  “savoir” no es un saber sobre la vida en el sentido teórico, aunque la ciudad tenga que ver con la vida, sino un conjunto de experiencias completas o plenas sobre la ciudad.

No es posible construir ciudad sin saber hacerla, sin reconocer que la ciudad es parte de la naturaleza, no es lo otro, unas veces enemigo, otras paraíso y otras solo erial. La modernidad se resiste a admitirlo, mientras vive obsesionada con su necesidad de seguridad y de acumular adiciones y nuevas experiencias placenteras. No pretendo criticar la modernidad, sino invitar a saber hacer ciudad, a saber vivir la ciudad. Saber vivir la ciudad o saber hacer ciudad, nos invita a gozar del sentido profundo de la ciudad. Vivir experiencias en las que todavía no se han excendido conocimiento y materia,....vivir la armonía de todas las polaridades de la existencia urbana, de toda la diversidad de la naturaleza.

Es una invitación personal a ser lo que realmente somos en Todo ese Urbano que es una ciudad y que tantas veces no nos atrevemos a ser, ni a imaginar. La urbanística no es una doctrina, sino la apertura a este riesgo. La ciudad no es un hecho aislado, en el que nos encerramos y nos protegemos  del exterior, la ciudad es parte del Todo, es naturaleza, es Universo y colabora con ella. La ciudad o es naturaleza o no es nada. El saber hacer simboliza la unión de tres ámbitos que constituyen la plenitud de la vida urbana: una ordenación orientada, un conocimiento vivido no doctrinario y una acción correcta.

Es cierto que este saber ha sido secuestrado por especialistas, mandarines, sacerdotes y doctores para disponer de él, tener acceso a la puerta privada de sus aposentos y de vez en cuando comunican al pueblo lo que según ellos les he revelado. Pero saber hacer la ciudad es admitir que es esta es la “sede de la libertad”.Es el lugar donde el ser humano se  siente en casa, donde puede ser el mismo, donde puede, por lo tanto, ser feliz. El criterio de la ciudad, de su conocimiento, su fruto inmediato, es la felicidad, la bienaventuranza. Desde ahí, todos somos responsables de ella.

Claro que en la ciudad hay espacios de “dolor”, espacios mal resueltos, mal organizados, lúgrubes, y estos espacios al ser del Todo Urbano nos conciernen a todos. La coexistencia en la ciudad de espacios de felicidad, bien ordenados , soleados  y equipados, con otros espacios de sufrimiento, no es explicable racionalmente y nos obligan a revisar muchos conceptos y formas de actuar y hacer..

¿Por qué somos responsables de la ciudad?: porque la finalidad de la ciudad, como la de toda la naturaleza, a la que pertenece la ciudad, es la “bienaventuranza general”. Sino acertamos  a dotarla de formas y sentimientos reconocidos y no los alcanzamos, es que andamos por mal camino. La  ciudad debe ser accesible a todos, es el lugar de la naturaleza humana mas desarrollada. No obstante saber hacer ciudad tiene que ver con la sencillez no con las teorías complejas, mas con los sentimientos que con la técnica. La complejidad de la ciudad tiene que ver con la diversidad y la comunicación participativa, pero no tiene que ver con doctrinas oscurantistas. En la ciudad pueden existir distintas polaridades, porque las polaridades tiene que ver con el conjunto de la ciudad, con el Todo Urbano, pero lo que no puede haber son escisiones, segregaciones, rupturas....etc

 El hombre ha edificado su morada en la ciudad, pero no para negar la naturaleza y aislarse de ella sino para construir un hogar feliz en el corazón de la naturaleza. Somos naturaleza, y cuanto mas lo aceptemos y lo entendamos dejaremos de destruir nuestro entorno y nos sentiremos parte del Todo Gaia, al que pertenecemos.  


miércoles, 21 de enero de 2015

ESTRATEGIAS "RESIDUOS CERO" ¿OPORTUNIDADES O NECESIDAD? escrito por Vicente Cervera Lucini

Uno de los principales problemas del tiempo que nos ha tocado vivir, como individuos y como colectivo, es, sin duda, la limitación de los recursos naturales y el uso y abuso que de los mismos hacemos.

En ese mismo lado de la balanza se encuentra también la enorme cantidad de desechos y residuos que genera nuestra forma de vida. Sostenibilidad, desarrollo sostenible, huella de carbono, desperdicio alimentario, gases de efectos invernadero…son palabras que oímos a diario en los discursos de corporaciones y políticos y que, en mayor o menor medida, con más o menos conocimiento de su significado y trascendencia, manejamos los ciudadanos. Y no son palabras de paso. Han venido para quedarse porque en ellas, en las ideas que encierran, se encuentra la clave de nuestro futuro y, más importante aún, en lo que hagamos con ellas, está el futuro de las próximas generaciones.

Pero ¿qué es eso que llamamos desarrollo sostenible? La primera definición aparece en el año 1987 en el “Informe Brundtland” (Primera Ministra Noruega) “Desarrollo sostenible es aquel que permite satisfacer nuestras necesidades sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones para satisfacer las suyas” Podemos pues, simplificando, considerar como sostenibles a aquellas actividades que consumen recursos capaces de regenerarse a un ritmo mayor o igual al de su uso.

El desarrollo sostenible se asienta sobre tres pilares: sociedad, economía y medio ambiente y tiene unos indicadores de desempeño que afectan a la conservación de los ecosistemas, el desarrollo económico, los derechos humanos, la igualdad y la democracia.

En la “Cumbre de la Tierra” celebrada en Río de Janeiro en 1992 se reunieron más de 170 países y aproximadamente 20.000 representantes de ONGs para estudiar y discutir los problemas que genera nuestro modelo de desarrollo. En esta “Cumbre” se diseñó un programa de actuaciones (Programa 21) para el siglo XXI que incluía recomendaciones sobre la gestión de recursos hídricos, el medio ambiente, la sanidad, la agricultura, los residuos… y se sentaron las bases que permitieron la firma, en1997, del
“Protocolo de Kyoto” para luchar contra la proliferación de los gases de efecto invernadero.

En sus conclusiones, se establece que serán el ser humano y la protección del medio ambiente los pilares que sustenten la idea y las actuaciones del desarrollo sostenible. Cumbres posteriores (Johannesburgo 2002 y Rio+20 2012) han intentado avanzar por este senda con resultados, las más de las veces, decepcionantes. Consumo y desarrollo sostenible El modelo de consumo que mantenemos en los países desarrollados es de todo punto insostenible.

En el año 2014 hemos adelantado otro día (hasta el 19 de agosto) nuestro déficit ecológico. A partir de ese día, estamos “gastando” más de lo que “ingresamos” o, dicho de otro modo, estamos consumiendo más recursos naturales de los que el planeta está en condiciones de producir. Pero además estamos generando más desechos de los que el planeta puede “digerir”.

Para hacernos una idea de la trascendencia, gravedad y rapidez del problema, 1986 fue el último año en el mantuvimos este equilibrio y, en el año 2000, entrábamos en déficit el 1 de octubre. Las diferencias entre “Norte” y “Sur” entre “ricos” y “pobres” son también escandalosas. El 12% de la población mundial reside en Europa y Norteamérica pero su huella ecológica asciende al 38%. En España, nuestro déficit ecológico es de 3´2-3´5. Es decir, gastamos recursos y producimos desechos tres veces y media más de lo que podemos asumir.

Afortunadamente, de manera gradual, los ciudadanos vamos siendo conscientes de la
necesidad de introducir cambios en nuestros patrones de comportamiento. Debemos aspirar a mejorar nuestra forma de vida, disfrutar de la prosperidad, profundizar en la democracia, construir una sociedad más justa y equitativa, pero debemos hacerlo de forma que sea compatible con el equilibrio de nuestro ecosistema. Sin no es así, estaremos construyendo en el vacío. Es evidente que las crisis no son buenas. La gente lo pasa mal y no hay en eso nada positivo.

Pero las crisis pueden convertirse en una oportunidad si somos capaces de cambiar nuestra forma de hacer las cosas, apostando por un tipo de desarrollo que haga compatible el bienestar de las personas y la protección del medio ambiente. Que de respuesta a nuestras necesidades sin comprometer las de las generaciones futuras. La gestión de los residuos. Estrategia “Residuos Cero” Cada año, en la UE (sin contar los residuos agrícolas ni los descartes de pescado tirados al mar) se tiran a la basura 89 millones de toneladas de comida. Estos residuos alimentarios generan 170 millones de toneladas de CO2 (3% del total de los gases de efecto invernadero)…14 de ellas en nuestro país. Toneladas de desechos de materiales de todo tipo son cada día enviados a vertederos o incineradoras con altísimos costes económicos y medioambientales, sin obtener a cambio ninguna rentabilidad social o ecológica.

La estrategia “Residuos Cero” pretende la reintroducción en el ciclo productivo de los
desechos (compostaje, reciclado, reutilización) y ofrece a las comunidades que la adoptan rentabilidad social (cohesión, participación), económica (empleo y emprendimiento) y medioambiental.

“Residuos Cero” es una filosofía y un modelo económico para el siglo XXI basado en la protección del medio ambiente, la creación de puestos de trabajo de calidad y el fortalecimiento de las economías locales y regionales. Existen en todo el mundo naciones, comunidades y municipios que han decidido apostar por esta estrategia. Su experiencia nos enseña que han disminuido de manera drástica los residuos generados y han mejorado la autoestima y calidad de vida de sus ciudadanos.

Es evidente que sólo con buena voluntad no es posible llevar adelante esta iniciativa. Pero también lo es que incentivar la participación ciudadana, desarrollar programas educativos, dar el necesario apoyo legislativo, dotarla de los recursos económicos necesarios y demostrar voluntad y determinación, hace posible el objetivo.

Un caso práctico puede servirnos de guía. El ayuntamiento de Capannori (45.800 habitantes) fue el primer municipio italiano en adherirse en el año 2007 a la Estrategia Cero Residuos, una manera de gestionar los materiales y los residuos que han adoptado diferentes territorios internacionalmente. Su objetivo es reducir la producción de residuos y su toxicidad a niveles de emisión (casi) cero. Capannori propuso un Plan de Acción que debe culminar en el año 2020 basado en la prevención, el compostaje, el reciclaje y la reutilización.

El porcentaje de reciclaje en el año 2004, año de la implantación del programa, era del 37%. En una primera fase, tras realizar estudios que analizaban en detalle el punto de partida, se comienzan las actuaciones sobre un grupo reducido de ciudadanos (600) con un sistema de recogida y reciclaje de residuos a domicilio. Tras el éxito obtenido se amplía a 10.000 el número de ciudadanos implicados en el programa.

A finales del año 2006 el porcentaje de reciclado llega al 82% por lo que se decide la extensión del programa a todo el ámbito municipal. Durante todo el proceso, las autoridades buscaron la participación de los ciudadanos, estando abiertos a sus críticas y comentarios y estimulando iniciativas de emprendimiento relacionadas con el proyecto. Escuelas, talleres, explotaciones agrarias, fábricas se implicaron asimismo en
la consecución de los objetivos propuestos.

Actualmente, el Ayuntamiento financia el proyecto con el dinero ahorrado a través de la
reutilización de materiales creados a partir de residuos reciclados y, especialmente, a través del dinero ahorrado por la no eliminación de residuos en vertedero.
Entre 2006 y 2010, el reciclaje de residuos se multiplicó por dos y los residuos no separados se redujeron más de la mitad (-64% entre 2005 y 2009). La producción anual total de residuos urbanos se redujo un 21% entre 2005 y 2009 (se pasó de 30.887 toneladas en 2005 a 24.288 toneladas en 2009). La cantidad total de residuos producidos por persona se ha reducido de 672 kg en 2006 a 532 kg en 2009, mientras que el porcentaje de residuos no separados por habitante se ha reducido drásticamente de 340 kg en 2006 a 152 kg en 2009 (RSA y ARPAT).

Desde el inicio de la política, el Ayuntamiento ha dado empleo a 50 nuevos trabajadores para la recogida de residuos. En 2009, se ahorraron más de 2.000.000 de euros de fondos públicos, derivados de no eliminar la basura no separada y de algunos ingresos de la venta de materiales reciclados como papel. Fue posible una pequeña reducción en la tasa municipal de residuos: -20% sobre la cantidad fija para todos los habitantes y un 10% adicional para los habitantes (unas 2.000 familias) que se adhirieron al proyecto “Elaboración doméstica de abono vegetal”, que recibieron una recompensa por su compromiso. El Ayuntamiento estima que, entre 2004 y 2009, la política ahorró 13.000 toneladas de dióxido de carbono sin utilizar recursos nuevos.

En conclusión, la práctica tiene éxito porque es sostenible desde muchos puntos de vista diferentes: es factible en términos económicos, porque se autofinancia; en términos sociales, porque crea empleo; y, obviamente, es un modo de reducir los impactos medioambientales y crear un modo de vida sostenible. (Fuente UCLG).

¿Cómo se llega a “Residuos Cero”?

La alta tecnología cumple un papel sólo cuando se aplica de modo racional y en fracciones de residuos cuidadosamente seleccionados. “Residuos Cero” no es una tecnología; es una estrategia en la que debemos definir actuaciones concretas. Por ejemplo, y entre otras:
I. Designar plazos temporales razonables para el cumplimiento de objetivos
(habitualmente 5, 10, 15 y 20 años)
II. Implicar a toda la Comunidad en el diseño y elaboración de las actuaciones
III. Establecer incentivos a la separación en origen, el reciclaje, el compostaje e imponer recargos sobre malas prácticas (políticas y normas).
IV.Realizar Auditorias de Control sobre ResiduosV. Elaborar planes de gestión de residuos (recursos) en el que los ejes sean la prevención, la reutilización, la reparación, el reciclaje y el compostaje de desechos
VI. Promover el compostaje doméstico y comunitario
VII. Comunicar, educar, escuchar y facilitar la resolución de problemas.

Rentabilidad de la estrategia “Residuos Cero” Rentabilidad medio ambiental
· Reduce el tremendo impacto ambiental de la eliminación de residuos. Las
emisiones de los gases de efecto invernadero son uno de los mayores riesgos para
el equilibrio ecológico del planeta
· Devuelve nutrientes a los suelos
· Permite cerrar el ciclo de los materiales
· Mejora la biodiversidad

Rentabilidad social
· Promueve la participación cívica y la implicación de los ciudadanos, impidiendo en
buena medida el deterioro de la democracia.
· Establece fuertes lazos de cohesión en las Comunidades, unidas y comprometidas en
una estrategia de desarrollo sostenible, respeto a la Naturaleza y creación de empleo

Rentabilidad económica
· Proporciona empleos, empleos verdes, empleos de calidad, comprometidos con la
Comunidad que los genera
· Fomenta la innovación en el diseño de nuevos productos
· Potencia la creación de nuevas empresas en el mercado de la reutilización y el reciclaje
de los productos finales disponibles
· Identifica a la Comunidad con la sostenibilidad, mejorando y poniendo en valor su
imagen exterior
· Cada medida de reciclaje que la comunidad toma, se traduce en más empleo y más
riqueza para la economía local.

“Residuos Cero” combina prácticas éticas con una sólida perspectiva económica
Crea empleo, favorece la cultura del emprendimiento en la separación, reciclaje y
reutilización, aumenta la eficiencia, protege el ecosistema y reduce los gastos ocasionados por la eliminación de residuos

Vicente Cervera Lucini

Bibliografía
“Agenda Ciudadana hacia basura cero” (Paul Connett y Bill Sheehan)
El primer caso de la aplicación de la “Estrategia Cero Residuos” en Italia (UCLG)
Basura Cero en el área de la Bahía de San Francisco (GAIA)
Residuo Cero (Greenpeace España)
Recursos en llamas (Brenda Platt Institute for Local Self-Reliance)

La Estrategia de Residuo Cero en Europa (Zero Waste Europe)

domingo, 11 de enero de 2015

ANTEPROYECTO DE LEY DE FORMACIÓN PROFESIONAL DE ANDALUCÍA

En este enlace que os adjunto encontrareis el anteproyecto de ley andaluza.

Se trata del marco que regula toda la formación profesional reglada o no reglada a partir de su aprobación en el parlamento y publicación en el BOJA,

ANTEPROYECTO DE LEY DE FORMACIÓN PROFESIONAL.





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viernes, 9 de enero de 2015

EL CUIDADO DE LA CIUDAD II. La renovación de la imaginación.

No quiero en este texto centrarme solo en la ciudad como concepto, sino en las maneras en que podemos fomentar la “plenitud de la ciudad” en nuestras vidas cotidianas. Para describir este proceso he tomado prestado el término “cura animarum”, la “cura de las ciudades” o el “cuidado de las ciudades”. Si tomamos esta imagen, podemos imaginar la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene con su propia ciudad.

El papel del urbanista, como todavía se le llama aunque ya tiene poco que ver con la tradición histórica del término siendo cada vez mas en nuestros días un mero técnico aséptico y ajeno a los procesos de la ciudad, consistía en aportar un contexto de “dialogo terapéutico”  a los procesos importantes  del devenir urbano. Lo que denomino el “cuidado de la ciudad” es algo de un alcance diferente a las “modernas” teorías tecnocratitas sobre la ciudad. No tiene que ver con curar, transformar o devolver la “salud interesada”, ni siquiera con idea alguna de perfeccionamiento o mejoramiento en el peor sentido de la cirugía urbana, no busca en el futuro una existencia ideal planificada y libre de problemas. Más bien  se trata  de mantener una actitud paciente y “silenciosa”, en el sentido de colaborativa, con el “presente” de la vida de la ciudad, estar cerca de ella, tal como se presenta día a día, y al mismo tiempo consciente de lo que ocurre. He aquí la diferencia entre el “cuidado de la ciudad”  y esa tecnocracia funcionaral habitual  que hoy se practica.

En el mundo actual separamos urbanismo de “terapia urbana”. La terapia urbana se ha quedado como un concepto de la vieja usanza y el urbanismo se lo han apropiado las nuevas tecnologías. Me interesa mucho sanar esta escisión. Mi idea del urbanismo es que lo que está haciendo ha de ser radicalmente reimaginado. Tenemos que volver a ver como una sola cosa urbanismo y terapia urbana, reconocer de nuevo la historia real del urbanismo. En mi opinión, como vengo insistiendo en otros textos de este blog, este nuevo paradigma apunta al final de este urbanismo tal como hoy lo conocemos, puesto que este es esencialmente egocentrista, sustentado en tecnología y derecho, ajeno a la realidad de las personas y los lugares, a sus necesidades y posibilidades. Habrá que desarrollar nuevos conceptos, hilado en los viejos conceptos útiles de la practica del urbanismo, nuevos lenguajes y nuevas tradiciones que puedan servir de base a una nueva teoría y una nueva practica,.

Debemos volver al pasado en busca de una renovación de la imaginación. Necesitamos seriamente renacer, nos hace falta un renacimiento de la sabiduría y la practica antiguas, adaptada a las nuevas situaciones. Los grandes urbanistas hicieron continuos esfuerzos por reconciliar realidad social, iniciativas y soluciones ordenadas, es decir reconciliar la sabiduría del conocimiento y los descubrimientos e invenciones mas recientes. Nosotros hoy estamos muy alejados en el tiempo de los días de magia y mitología urbana y la tecnología se ha convertido en un gran logro pero también en una enorme carga, que no nos permite ver los problemas reales de nuestras ciudades y territorios.

Los síntomas que reflejan nuestras ciudades nos hacen saber lo que estas anhelan. Estamos excesivamente ávidos de diversión, de poder, de satisfacción, de cosas materiales, de egocentrismo y creemos que podremos hallar todo eso si ponemos las creencias de nuestro ego en el trabajo que realizamos, que error, o nos equivocamos porque nuestras creencias casi religiosas se equivocan o nos equivocamos porque el poder económico nos desborda y acabamos haciendo lo que “Mefistófeles” quiere.


El “cuidado de la ciudad” habla de anhelos y de síntomas, no es una senda que nos aleje de las sombras, pero sabe convivir con ellas. El “cuidado de la ciudad!” es complicado, multifacético y esta modelado a la vez por el dolor y el placer, por el éxito y el fracaso, pero siempre mirando a los ojos, sabiendo donde está. Desprendernos de la fantasía de la salvación urbana nos libera para abrirnos a muchas posibilidades y la aceptación de la realidad y de nuestros “vecinos”, nos descubre que ellos son los verdaderos cimientos de la urbanística contemporánea.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

PENSAR LA CIUDAD. (Nuevas Herramientas para la Regeneración Urbana)

Los días 10 y 11 de diciembre de 2014 se celebraron unas jornadas bajo el nombre de Pensar La Ciudad, fueron micro ponencias sobre experiencias de participación  y talleres de metodología y aplicación a casos concretos. Fueron organizadas, en la Térmica, por el colectivo Malakaton, compuesto por tres arquitectos/as (Raúl Fernández Contreras, Víctor González Vera y Nuria Nebot Gómez  Salazar) preocupados/as por la calidad del espacio público para conformar una ciudad amable para todos.

Aunque al final diré quienes intervinieron, la sorpresa fue mayúscula, poder asistir a un alarde de imaginación, honestidad, buen hacer e impulso de la convivencia y la participación, no es usual en estos tiempos, aunque lo fuera en otros. Asistir a debates de sensibilización de la ciudadanía respecto al valor del espacio urbano, teniendo como marco de trabajo el área de las relaciones y la convivencia y colaboración entre las personas, el reconocimiento del poder de los habitantes en la conformación de la ciudad, sabiendo leer sus deseos, emociones , necesidades y capacidades , cuando menos resulta alentador.

No creo que exista otro camino para refrescar y refundar este urbanismo, por el que tanto peleo. Creo que es necesario sacarlo de su letargo, de su  elitismo y tecnicismo injusto y trasnochado en que está inmerso, y para ello es necesario, entre otras cosas, apostar “por nuevas maneras de hacer ciudad a través de experiencias reales de participación ciudadana en los que la implicación de múltiples agentes (administración, técnicos y ciudadanos) obtengan resultados satisfactorios”.

No voy a repetir, lo que voy diciendo en otras entradas de este Blog. Pero si repetir una vez más que la ciudad acoge e incluye, nunca excluye. Si sabemos pararnos y observar en silencio veremos surgir la ciudad real, con sus deficiencias y sus grandezas, con sus mitos y sus relatos, y desde esas experiencias de humildad sabremos obtener el conocimiento profundo del espacio urbano, sobre todo de la espaciosidad que la envuelve.

No me interesa la ciudad impostada, esa que va colocando “productos”  sobre el tablero, en base a teorías  interesadas por el capital o por políticos sucursalistas de este. La ciudad que me interesa es la que se  autoorganiza desde la experimentación de transformaciones e intereses colectivos e individuales, no siempre “estratégicamente razonados”, sino a impulsos de sueños, resolución de necesidades, disensos,….Iniciativas ciudadanas que pasan por la creación de nuevas empresas, cooperativas, asociaciones, estructuras informales que reclaman nuevas posibilidades. Este es el caldo de cultivo desde el que podemos entender la ciudad, que al igual que la vida, la ciudad es vida, coopera para florecer  y también para saber morir y renacer.

Vengo repitiendo que es necesario canalizar el “pensamiento social” en la construcción de la ciudad. Detectar esos microorganismos que mediante una “terapéutica urbanística”, a modo de acupuntura urbana, van construyendo un micourbanismo del que surge lo más valioso en términos de bienestar y felicidad, lo que hace que determinados espacios urbanos nos guste más que otros. Para ello debemos dotarnos de protocolos y métodos de participación y colaboración en los procesos urbanos, de capacidades de mediación.

Es nuestra forma de pensar la que construye las formas urbanas, la que diseña las comunidades. El derecho no construye, solo dota de legalidad lo que nuestro pensamiento honesto y ético ha impulsado y creado. La ciudad esta llena de lazos de confianza, de redes de sinergia, de mapeos de iniciativas,  emociones e intimidades, de identidades simbólicas, mitos, relatos y empoderamientos. Y para poner sobre el tablero urbano esta ciudad necesitamos un urbanismo alternativo.

La ciudad es de la ciudadanía, los barrios son de sus habitantes, generan la praxis, crean redes cotidianas no solo desde la perspectiva de la producción sino también desde otras perspectivas, como son las de genero, ancianos, niños, jubilados, parados, dependientes…..

Hay que devolver el conocimiento a la sociedad y mejorar la ciudad desde ese nuevo conocimiento. De estas cosas y de otras muchas más nos hablaron  colectivos, organizaciones, y profesionales que hoy están impulsando nuevas vías para un nuevo urbanismo, un urbanismo de las personas:

http://malakaton.es/ Propuestas Urbanas para el peatón
#Ruth Sarabia. Directora General del Área de Participación Ciudadana,          Ayuntamiento Málaga.  www.participa.malaga.eu
# Carlos J. Rosa, Juana Sánchez. Profesores Escuela de Arquitectura, UMA.
# Esaú Acosta. VIC (Vivero de Iniciativas Ciudadanas), Madrid.                          www.viveroiniciativasciudadanas.net
# María Toro, Luis Peláez. Estudio Atope, Jaén.                                                     www.estudioatope.com
# Ana Belén López. Cartografías del Deseo, Madrid.                                             www.cartografiasdeldeseo.com
# Jon Garbizu, Camila Diniz. Todo por la Praxis, Madrid.                                    www.todoporlapraxis.es
# Adriana Ciocoletto. Col·lectiu Punt 6, Barcelona.                                               www.punt6.wordpress.com
# Mar Márquez. Educación Social, Barcelona.
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martes, 2 de diciembre de 2014

EL CUIDADO DE LA CIUDAD

La tradición urbanística ensaña que la ciudad esta a medio camino entre el entendimiento teórico y la inconsciencia, y que su instrumento de trabajo no es  ni la teoría mental (el “deber ser” del derecho o el marketing), ni la arquitectura industrial o artística sin mas, sino la creatividad terapéutica y la imaginación participada. La ciudad no es “deber ser”, sino “ser”. Para mí, la terapia urbanística consiste en llevar esa creatividad e imaginación  a los dominios urbanos que están desprovistos de ella  y se expresan por tanto, en forma de síntomas.

Aliviar los síntomas y mejorar las relacione son dones de la urbanística. En nuestra época somos particularmente esquivos a ello, porque no nos lo creemos, y por lo tanto no le asignamos lugar alguno  en nuestra jerarquía de valores a la terapéutica urbanística.. Hemos llegado a la situación de reconocer la ciudad solamente  cuando se queja en exceso, cuando se agita, perturbada por el descuido y el maltrato, cuando  nos hacer sentir su dolor. O cuando la política dominante quiere imponer normas legales que en nada responden a los síntomas de la ciudad y de los territorios, sino que responden mas bien a meros caprichos demagógicos mas cercanos a un poder idiotizado que a la creatividad necesaria para resolver  los síntomas de la ciudad.

Es frecuente entre los profesionales diversos que actúan en la ciudad, comentar que vivimos una época de profundas divisiones y crisis disciplinarias, en las cuales la teoría esta separada del cuerpo real urbano, los ciudadanos, y donde la urbanística ha perdido la capacidad de entender, ni saber que hacer con el material que conforma la ciudad. La cuestión es como salimos de esta escisión. No podemos superarla solamente “pensando”, porque el pensamiento es una parte del problema. Lo que nos hace falta es otra forma de superar esas actitudes dualistas. Necesitamos una tercera posibilidad y esa tercera posibilidad es volver a la terapéutica urbanística.

En el siglo XV, Marsilio Ficino lo expresó de la manera más simple posible. Las ideas, el pensamiento, el acto de “pensar” en solitario tiende a irse, a desaparecer, como si no tuviera nada que ver con el mundo real. Puede que el mundo real sea una proyección de nuestro pensamiento pero de nuestro pensamiento activo, no de nuestro pensamiento pasivo o ajeno a la realidad. Al mismo tiempo la materia urbana puede ser tan absorbente  que nos quedemos atrapados en ella y nos olvidemos de la esencia, de la verdad profunda de la ciudad. Lo que necesitamos decía el pensador renacentista  es “profundidad”, manteniendo la unión entre las ideas y la vida real de las ciudades.


Lo  que vengo desarrollando a lo largo de muchos artículos de este Blog es un programa para reincorporar la ciudad a la vida. La idea no es nueva. Lo que hago es recuperar ideas antiguas  para que sea aplicable por nosotros en este preciso y decisivo periodo de la historia. La idea de una ciudad centrada en la profundidad de la vida se remonta a los primeros días de nuestra cultura. Se ha esbozado en todos los periodos de nuestra historia: en los escritos de Platón, en los experimentos de los renacentistas, en la correspondencia y la literatura de los poetas románticos,  en Freud quien nos dio un atisbo de un mundo subterráneo psíquico lleno de recuerdos, fantasías y emociones  y en el gran maestro Jung hablando directamente del mito y de la esencia profunda de la ciudad, su alma,  recordándonos que teníamos que aprender mucho de nuestros antepasados. Lo que se pretende no es otra cosa que volver a poner la ciudad en el centro mismo de nuestras vidas , la ciudad o es vida o no es nada, pura retórica mercantilista y demagogia interesada y engañosa.