lunes, 16 de julio de 2012

MAS RÍO, MAS CIUDAD. MAS SOSTENIBILIDAD, MAS CIUDADANÍA. NO DEBE HABER VUELTA ATRÁS.

He dejado pasar algunos días para empezar a comentar el Concurso del río Guadalmedina organizado por la Fundación Ciedes. A pesar de la demonizacion de las Fundaciones, esta y otras conforman pilares básicos de la sociedad civil, de las que tan necesitadas está esta ciudad. Aglutina a mas de veinte Entidades y Asociaciones y en un alarde de consenso, después seguramente del único debate encontrado entre sus miembros planteó un concurso para un tema , el río de la ciudad, para el que el paradigma conservador de esta ciudad ya había marcado su ruta: embovedarlo a cualquier coste.

La Fundación Ciedes si no existiera habría que inventarla, aunque también es cierto que no siempre ha estado a la altura de las circunstancias y transcurre sus días con un tono trasnochado y falto de critica, análisis y motivación. Esta Fundación debería ser más protagonista de estos tiempos, necesitamos mas vitalidad por parte de Ciedes. La ciudad y sus habitantes necesitan de estas instituciones civiles y más en momentos como los que estamos viviendo desde que empezó la brutal crisis del 2008. La Fundación Ciedes se creó para liderar el Plan Estratégico de Málaga, y si en algún momento ha sido importante la reflexión estratégica es en estas circunstancias. Necesitamos que la Fundación Ciedes asuma el liderazgo para lo que fue creada, que en estos mementos significa plantearse estrategias y caminos para salir de este lió descomunal en que nos han metido.

El concurso del que hablamos nació porque algunos de los miembros de la Fundación se negaron ha seguir la ruta marcada de embovedarlo, gran ambición además de lobby del cemento y del cuerpo de ingenieros mas conservadores. De ese debate, como mal menor, se acordó una salida: hagamos una convocatoria desaliñada, sin compromisos de ningún tipo, para ver que nos dicen los profesionales y los ciudadanos y ya veremos después que hacemos. Eso sí, debiendo cumplir todos los concursantes las exigencias que los técnicos hidráulicos del Ministerio planteaban.

Con todas sus deficiencias el concurso se lanzó. El jurado no era muy técnico, pero si había una parte importante de la sociedad civil. Y el resultado algunos no se lo esperaban. Todavía no he tenido la oportunidad de ver con detenimiento las propuestas, lo que haré en los próximos días, pero desde el primer día algunas cosas han quedado claras:

1.- El éxito mediático y profesional ha sido muy importante. La convocatoria libre aunque desaliñada, ha permitido reconocer y palpar que la “calle”, los profesionales y técnicos, tienen de propuestas, ideas y capacidad de creación para dar salidas a los problemas de la ciudad, con solvencia, imaginación, honestidad, compromiso y responsabilidad, que la administración pública hoy no es capaz de detectar.

2.- Ninguna solución apuesta por embovedar el río. Las teorías conservadoras llevan años insistiendo que el rió es una herida en la ciudad, una cicatriz que hay que eliminar, que provoca la segregación histórica entre el este y el oeste, que impide el desarrollo urbanístico y la accesibilidad. Todas estas teorías han quedado en entredicho, el río nunca ha sido una herida sino mas bien una bendición para esta ciudad. Esta ciudad es el resultado de la generosidad y el dialogo entre el Monte Gibralfaro, el río y el mar.

3.- Todas las soluciones apuestan por la sostenibilidad y la gestión eficiente y poco costosa de la naturaleza y los recursos hidráulicos.

4.- Las propuestas sobre el río tienen tal amplitud y nivel de soluciones, que el actual Plan General de Málaga ha quedado totalmente en entredicho por su incapacidad de acomodarse a las soluciones ilusionantes y rentables que las propuestas plantean y que los  ciudadanos quieren.

5.- Este concurso ha supuesto un punto de inflexión. Las cosas pueden hacerse mejor y distintas. Esperemos que el concurso ahora no se congele en un cajón o se desvirtúe o manipule. Mas bien al contrario sirva de punto de arranque para experimentar modos nuevos de hacer ciudad, nuevas opciones y concursos. Necesitamos nuevos caminos urbanísticos y esos están en la “calle” . La Fundación Ciedes no puede ser ajena a los deseos y aspiraciones de todos los ciudadanos.